viernes, enero 21, 2022

¡LA JOYA DE LA CORONA! Quien controle Barrancas del Orinoco controla el paso hacia el norte y el sur

Tráfico de drogas, oro, emigrantes, armas y dinero son las acciones vandálicas lucrativas que dominan el este y sur del país

Barrancas del Orinoco en el estado Monagas era conocida como una población fluvial tranquila. Lanchas y chalanas de gran envergadura llegan a esta población para abastecerse y seguir su viaje hacia el sur o simplemente, cuando vuelven de las minas y de lo más recóndito de Venezuela, hacia el oriente.

Con la explotación minera la situación de Barrancas del Orinoco cambió de manera significativa. Una vez activado el denominado Arco Minero, la afluencia del río Orinoco se convirtió en una especie de vía de comunicación. Esto gracias a la facilidad que ofrece una de las corrientes fluviales más grande del mundo.

Es así como las compañías mineras y todo ese universo comercial relacionado a la minería, le dan mayor vistosidad a Barrancas del Orinoco.

El origen del problema

Los negocios ilegales y la inexistencia de políticas en materia de seguridad, así como de infraestructura, comenzaron a dejar a Barrancas de Orinoco como a la deriva. La ilegalidad comienza a tomar fuerza en la zona. Los grupos anárquicos y el dominio del dinero dan espacio para que unos pocos comiencen a hacer su propia ley. Dictan órdenes con el fin de apoderarse de la zona.

Por otra parte, los descubrimientos sobre riquezas considerables en minerales como el oro y el coltán ya son de conocimiento público. Por ende, grupos delictivos concentran su atención en esta zona, que desde hace mucho tiempo ha estado desprotegida por parte de los gobiernos nacionales y regionales.

La que fuese una población tranquila y algo prospera, hoy día cuenta tal vez con un mayor reconocimiento; pero no por sus atributos, sino por haberse convertido en una población violenta, que hasta los momentos lleva a cuestas ser el escenario de uno de los eventos más sangrientos de este recién año que comienza 2022.

El suceso

El primero de enero se conoce la noticia sobre una nueva masacre ocurrida en el interior de Venezuela. Inicialmente, hablan de siete muertos y un número considerable de heridos. Todo esto producto de un intenso tiroteo que duró por varias horas en Barrancas del Orinoco, en el estado Monagas.

Un grupo de hombres llega hasta la estación de servicio El Águila, donde se celebraba una fiesta en la calle por el Año Nuevo. Con fusiles de guerra y armas de alto calibre los antisociales abren fuego contra la multitud.

Al parecer, desde el mismo grupo también responden. Son varias las horas donde van y vienen balas. El pueblo es acechado y el terror se apodera de todos.

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Con el pasar de las horas llegan heridos al hospital del poblado y comienza a correr el rumor de que una amenaza que corrió días antes se había cumplido. El enfrentamiento entre la gente del Sindicato de Barrancas del Orinoco y posibles células del Ejército de Liberación Nacional (ELN) ya era real.

Ubicación estratégica

Debido a que se encuentra en una posición estratégica, Barrancas del Orinoco es un lugar apetecible para las mafias que quieren dominar de manera ilegal los negocios de la zona.

Quien controle a este poblado, podrá tener casi que un poder absoluto sobre todo lo relacionado al transporte fluvial.

En octubre del 2020 la Organización No Gubernamental de Derechos Humanos, FundaRedes, presentó su boletín número 25 en donde explica ampliamente la conformación de diversos grupos delictivos a nivel nacional, que pretenden mantener un control ilegal.

Allí comienza a conocerse el nombre del Sindicato de Barrancas del Orinoco, así como la aparición de células del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la zona sur oriental del país, algo lejos de su territorio de incidencia.

«Es un corredor para la extracción de minerales, contrabando, narcotráfico y acceso de poder por estas corrientes fluviales que comunican importantes minas ilegales.  Donde se controla la extracción de minerales de alto valor, comercio ilícito, narcotráfico», dice parte de un reciente informe de FundaRedes.

La zona fue tomada por los organismos de seguridad

El Miembro del Observatorio Venezolano del Crimen Organizado y periodista especializado en Criminalística, Javier Ignacio Mayorca, considera que por Barrancas pasa todo lo concerniente a tráfico de drogas, oro, emigrantes, armas y por supuesto, mucho dinero.

Mayorca explica que si te diriges al norte hay una gran afluencia de tráficos de drogas, salida de oro de las minas ilegales y el traslado de emigrantes hacia el oriente del país, para salir hacia Trinidad y Tobago.

Si se va en sentido contrario, es decir hacia el sur, hay pasos considerables de armas y dinero. Por ello, el dominar un puerto tan importante como Barrancas del Orinoco sería una especie de negocio rentable para las mafias.

Lo que quedó del enfrentamiento denota el poder de fuego utilizado. Foto: Cortesía

«Quien controla ese punto puede regular mercados ilegales. Allí se expanden disidencias de la guerrilla colombiana, y han encontrado resistencia en el Sindicato y con el grupo de alias Zacarías», dice Mayorca. El investigador recuerda que Alias Zacarias es otra renombrada banda de la zona, dedicada al secuestro y la extorsión, así como el tráfico de drogas.

Alias Zacarías salió a relucir en meses pasados. Esto ocurre cuando grupos comandos de los organismos de seguridad le dieron de baja a alias Malony, el líder del Tren del Llano. Hecho ocurrido en la población de San Juan de Las Galdonas, en el estado Sucre. Alias Zacarías es también otra gran organización delictiva que tiene bases en los estados Bolívar, Monagas y Sucre.

«En el enfrentamiento del primero de enero hay cinco identificados y otros que no se sabe quienes son. Es probable que en dicha confrontación murieran elementos de ambos bandos», dice Mayorca. Afianzando la tesis de que esos hombres que no están identificados, podrían pertenecer a esos denominados grupos guerrilleros colombianos.

Algo que aclarar

El tiroteo del primero de enero en Barrancas del Orinoco agarró desprevenido no solamente a las víctimas, sino también a los organismos de seguridad.

Desde la administración de Nicolás Maduro hay un gran silencio. Al parecer, las fuerzas del orden acantonadas en la población no tuvieron la capacidad para responder a tanto poder de fuego. Supuestamente tuvieron que replegarse.

Hay una información no confirmada que indica que un puesto de la Guardia Nacional Bolivariana fue atacado, así como unas sedes policiales.

El pasado 04 de enero, el director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) Douglas Rico, anuncia a través de sus redes sociales que estaba en un vuelo hacia Barrancas del Orinoco. La intención es conocer de primera mano lo ocurrido.

El que un director de un organismo de seguridad nacional se traslade hasta una zona en conflicto, implica que el problema es de envergadura. Por ende, la respuesta de dicha institución debe ser muy bien manejada y detallada.

Barrancas del Orinoco se encuentra actualmente en una tensa calma. Los intensos patrullajes de la Fuerza Armada Nacional y demás organismos de seguridad, aparentemente han mantenido a los grupos irregulares a raya. Sin embargo, los pobladores de la zona se preguntan si esta presencia policial y militar será constantes, ya que saben que una vez que la policía y los militares se retiren, volverán a ser una Tierra de Nadie, donde las bandas armadas vendrán más sangrientas y con mayor avaricia por lo que han perdido.

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