domingo, junio 13, 2021

POBREZA y EXCLUSIÓN: las clases en línea no llegan a los niños más necesitados

La pandemia de coronavirus ha ocasionado que se implanten las clases en línea, pero en un país donde la energía eléctrica y el Internet son inconstantes, el sistema no funciona. Los más perjudicados son los niños en situación de pobreza

Electricidad constante, Internet y un celular inteligente: son tres elementos claves para las clases en línea, en medio de la pandemia. Sin embargo, en Venezuela, los niños que viven en situación de pobreza no tienen posibilidades de recibir este tipo de educación. Su situación los excluye.

En el caso del estado Lara esta realidad se vive a diario, según reseña La Prensa de Lara. A los niños de los sectores más deprimidos de la entidad, «no les queda de otra que ir hasta las instituciones educativas».

 Incluso, tienen que enviar mensajes de texto o llamar. Pero el detalle está en que, cuando las comunidades se quedan sin energía eléctrica no pueden continuar con el proceso de aprendizaje. Deben hacer una pausa, lo que hace que la educación no sea eficiente.

Para citar un ejemplo, en sectores de Barquisimeto, como La Paz, El Tostao, Santa Rosalía y Los Pocitos, la conexión a internet es inconstante. «Esto pone a los padres a echar carreras para poder cumplir con las tareas asignadas».

«Las clases a distancia ya no se dan, porque igual debemos ir a la escuela a buscar información», dijo la representante Marby González. Añadió que para investigar los temas debe ir a casas de amigas porque a veces no tiene cómo ayudar a sus hijos. La situación se complica porque también es docente y no puede tener comunicación con sus propios alumnos.

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En las zonas foráneas, los padres también deben hacer maniobras para ayudar a sus hijos a cumplir con las tareas.

«Nos comunicamos con las maestras sólo por mensaje de texto, porque no tenemos internet», dijo Ebeth Sánchez. Detalló que ella a pesar de no tener habilidades para enseñar, hace un esfuerzo para que sus hijos entiendan las asignaciones.

Hay a quienes les toca desempolvar libros para investigar y usar las guías de los años anteriores, pues en las comunidades más desfavorecidas son pocos los que cuentan con equipos tecnológicos.

La diputada Bolivia Suárez, presidenta de la Subcomisión de Educación de la Asamblea Nacional (AN), asegura que estos sectores son los más perjudicados. «El Régimen aún no logra entender que las clases a distancia son excluyentes. Hay familias que no cuentan ni siquiera con un televisor ni electricidad para sintonizar el canal Vive Tv y así ver las clases», explicó.

Costos elevados

No todos los docentes exigen que los trabajos deban ser a computadora y con materiales nuevos. Pero hasta comprar un lápiz o unos colores sale por un ojo de la cara.

Los padres y representantes que tienen hijos en inicial y en primaria son los que se ven más perjudicados. Son muchos los trabajos de manualidades que les envían.

A pesar que les enfatizan que pueden usar materiales de reciclaje, hay artículos elementales como pega, que se puede conseguir en Bs. 200 mil el envase más económico, un silicón ronda los Bs. 250 mil y una lámina de foami cuesta Bs. 200 mil.

Hay quienes también deben hacer manualidades con plastilina y la cajita de 4 barritas pisa los Bs. 350.000, cuando a un padre que devengue sueldo mínimo no les dan los cálculos para comprar materiales, a pesar de que la lista de útiles no es obligatoria.

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