martes, septiembre 28, 2021

OTRO GOLPE A MADURO ¿Por qué Venezuela no aprovechará los créditos del FMI?

La semana pasada el FMI anunció la asignación de una cantidad sin precedentes de recursos destinados a los países emergentes y afectados por la pandemia

El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció la asignación de créditos por un monto total sin precedentes. El dinero es para beneficiar a países que lo necesitan, por efectos de la pandemia de COVID-19.  Venezuela no podrá aprovechar esta oportunidad.

La junta de gobernadores del FMI, aprobó la semana pasada una asignación de “derechos especiales de giro”. Se trata de créditos por un total de 650.000 millones de dólares, informó el organismo financiero en un comunicado.

Es “una decisión histórica” que busca dar “una inyección de ánimo” a la economía mundial tras el estancamiento por la pandemia. El dinero beneficiará a todos los países miembros, describió la directora general del FMI, Kristalina Georgieva.

Según la vocera, la milmillonaria medida aspira a mejorar las reservas globales y generar confianza. También busca ayudar a las naciones “más vulnerables” que luchan contra “los estragos” del coronavirus.

Se conoció que 42% de los derechos especiales de giro del FMI, es decir, 275.000 millones de dólares, se asignarán a países de mercados emergentes y en desarrollo.

También, se precisó que las asignaciones entrarán en vigor a partir del 23 de agosto próximo. Los acreditarán a los integrantes del FMI “en proporción con sus actuales cuotas en la institución”.

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¿Qué son los derechos de giro?

Los derechos especiales de giro o DEG sirven como “una divisa” entre los países miembros, que procura el crecimiento económico a partir del crédito. Esperan “ampliar la base de activos” del FMI, explica Luis Angarita, economista experto en relaciones internacionales, a la Voz de Améruca.

El último precedente similar data de la crisis financiera mundial de 2009. Venezuela podría recibir el equivalente a 5.000 millones de dólares de esos DEG. Pero su “conflicto de reconocimiento y legitimidad” lo entorpece, dice.

“El FMI no reconoce a los representantes de Venezuela, ni del Banco Central, lo que impide que nuestro país sea beneficiario de estas acciones”, precisa Angarita.

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Relaciones rotas

El economista y Alfredo Ordóñez, atribuye la dificultad de Venezuela a beneficiarse de esos DEG por tres razones. «El rompimiento del gobierno con todos los organismos multilaterales con los que no comparte filosofía política”.

Agrega que «el FMI da prioridad a economías de libre mercado y sustentadas en valores democráticas. Esra categoría que no calza a la venezolana. Y hay que sumarle el rompimiento institucional del Banco Central de Venezuela con el organismo».

Venezuela llega al momento de los nuevos créditos del FMI “en condiciones bastante desiguales” en comparación con otras economías, observa el especialista.

Menciona, por ejemplo, el desplome paulatino de la producción petrolera, cuando era hace décadas su principal y más firme carta de presentación ante el FMI.

Henkel García, analista financiero y director de la firma Econométrica, afirma que las relaciones con el FMI son “muy malas”.

“Ni siquiera las cifras económicas se han aportado. No han ido a las reuniones que los miembros hacen, no han permitido que tampoco comisiones del FMI evalúen directamente la situación de Venezuela. Ha sido una relación bastante compleja”, comenta.

Según García, el conflicto político y el no reconocimiento a Maduro, ni a Juan Guaidó, es la clave de la postura del FMI.

“No ha definido cuál es la instancia ejecutiva que reconoce, que finalmente sería la que haría uso de esos fondos”, apunta.

El organismo financiero ya presentó ese argumento en el pasado para negar un crédito al gobierno de Maduro.

En caso de que el FMI contemple la posibilidad de asignar los DEG a Venezuela, exigirá auna serie de condiciones, como mayor respeto a la seguridad jurídica del aparato productivo nacional, el apalancamiento de sectores empresariales e industriales, o, incluso, la eliminación del control cambiario existente en el país desde 2003.

“El Estado tiene que hacer unos cambios radicales en política monetaria e industrial, y el FMI va a exigirlos para que puedan darse esas condiciones. Estaría este gran dilema de aceptar o no las exigencias que exige el FMI”, acota.

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