martes, junio 22, 2021

Universidad Central de Venezuela: el espejo de un país en ruinas

Venezuela sumergida en una completa crisis pierde agónicamente aquellos destellos de orgullo, entre ellos, la Universidad Central de Venezuela

En los recuerdos quedó aquella imagen de la Universidad Central de Venezuela, declarada Patrimonio de la Humanidad en diciembre de 2000.

En aquel momento, Koichiro Matsuura, el entonces director general de la Unesco, resumió las razones de la decisión: “La Ciudad Universitaria es una obra maestra, un ejemplo de realización coherente de los ideales artísticos, arquitectónicos y urbanísticos de principios del siglo XX”.

Sin embargo, poco queda de aquella majestuosa obra que tanta educación provee a los venezolanos.

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Incluso, presumen que esta infraestructura va camino de convertirse en una ruina.

La decadencia, ante el ausente mantenimiento de sus instalaciones condenador a la “Casa que vence las sombras” es inminente.

Un reportaje de The New York Times, refleja la desidia y el deterioro del cual es víctima actualmente la Universidad Central de Venezuela.

Hace unos ocho meses se fracturó por falta de mantenimiento el tramo más importante de la red de pasillos cubiertos que conectan las diferentes facultades de la Ciudad Universitaria.

Habían dejado de limpiar los drenajes del techo y la cubierta ondulada se transformó en un enorme pozo cuyo peso produjo el colapso de las columnas.

En ese momento, se comenzó a evidenciar en el caos que está sumergida una de las universidades más grandes del país.

Sin embargo, es totalmente posible que esta debacle pase completamente desapercibida en un país inundado en crisis.

Educación en vilo

 La deserción en la educación media alcanzó el 50% en 2020 debido al éxodo de más de cinco millones de venezolanos y la pandemia.

Mientras el 95% por ciento de los planteles educativos están deteriorados.

El país ha perdido casi la mitad de sus maestros desde 2015 y los déficits en la calidad educativa se profundizan cada día, de acuerdo con varias estimaciones.

La economía venezolana puede reactivarse, pero sin el respaldo de la educación carece de continuidad, orientación y futuro.

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