martes, mayo 17, 2022

¿TE MONTARON LOS CACHOS? Este es el origen de la expresión que denota infidelidad

La expresión «montar los cachos», al parecer tiene diversos orígenes que se remontan a la época de los vikingos, la Edad Media y la mitología griega

Cuando decimos cornudo o “poner los cuernos” o «montar los cachos» nos referimos a la persona a la que se le es infiel. Pero seguro que no sabemos de dónde viene esta expresión. Tiene diversos orígenes, pues hay varias teorías que identifican de dónde viene la expresión.

Por los vikingos, por los animales o bien en la realeza. Sea como sea, es una expresión que suena despectiva, pero que perdura al pasar los años.

Los vikingos

Se dice que, entre vikingos, los jefes de cada aldea podían tener relaciones sexuales con cualquier mujer, incluso casadas, por derecho. Entonces era popular ver en la puerta de cada casa el casco tradicional vikingo para que todos supieran que en ese momento era mejor no molestar.

Este casco, por lo general estaba hecho con parte de la cornamenta de algún bovino o vacuno.

Y se dice que, cuando el jefe colgaba ese casco, al marido de la mujer «beneficiada» por su señor, le decían: «ya montaron los cuernos».

Pero hay quien atribuye la expresión a la Edad Media, cuando también se colgaban cuernos en las puertas de las casas de quien estaba siendo infiel.

Como esta acción era grave, los que arrojaban los cuernos eran multados o llevados a la cárcel.

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Por la mitología griega

Otra versión del origen de esta expresión se debe a la mitológica. Cuentan que la esposa del rey Minos, Pasifae, tuvo relaciones sexuales con el Toro de Creta y así engendraron al Minotauro. Esto dio a entender que los cuernos eran un símbolo de traición matrimonial y de infidelidad.

¿Una expresión española?

Hay más orígenes, pues otras personas establecen que el origen de la expresión es española y surgió en el siglo XVI.

Al parecer, la expresión proviene de la comparación de los tontos con los carneros, por lo que, si a una persona le ponían los cuernos era sinónimo de que se habían burlado de ella, como de un carnero.

El demonio

Dentro del cristianismo, se asociaba la figura del demonio como algo muy malo (algo que perdura claro) y que era contrario a la castidad y fidelidad en el matrimonio. Y representaban esta figura siempre con pata de cabra y cuernos.

Cachos famosos

Aunque la infidelidad es una conducta humana bastante común, hay «cachos de cachos», como los que montaron a personalidades de fama mundial.

Solo para citar dos ejemplos, tenemos a la Hilary Clinton. La infidelidad de su esposo, expresidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, con la pasante Mónica Lewinsky, fue noticia mundial.

A tal punto que un asunto que debió manejarse en la intimidad de un hogar, se convirtió en la comidilla del mundo entero. Es más, hasta originó una crisis política en EE.UU. con impeachment incluido.

Por otro lado, también destaca las numerosas infidelidades del Príncipe Felipe hacia la reina Isabel II, a quien, que se sepa, le montaron los cachos, al menos con media docena de mujeres.

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