viernes, julio 1, 2022

SIN COMIDA ni transporte: encuesta revela precaria situación de los maestros en Venezuela

Una encuesta realizada en cinco regiones del país revela la mitad de los maestros en Venezuela buscan uno, dos y hasta tres trabajos adicionales para subsistir

Largas travesías para llegar a sus puestos de trabajo, sueldos que no alcanzan para alimentarse correctamente y la necesidad de tener varios trabajos para sobrevivir es la realidad de los maestros venezolanos.

Esta es la conclusión que arroja la última encuesta realizada por la asociación civil Con La Escuela y su red de observadores escolares, aplicada a 329 educadores en 72 escuelas de cinco regiones del país.

En abril los observadores escolares aplicaron la encuesta en la que indagaron sobre 5 aspectos de la situación socioeconómica de los educadores. Estos son: alimentación, transporte, acceso a servicios básicos y su impacto en la asistencia a los planteles, seguridad personal y la situación económica/salarial de los docentes.

Se redondean

La mitad de los educadores consultados admitió que tienen fuentes adicionales de ingresos para sobrevivir, es decir, tienen otro trabajo.

De esos docentes que tienen otro trabajo, 77% admitió tener solo uno adicional, 18% que tiene dos trabajos adicionales, y 3% de los casos, aseguran tener de 3 a 4 trabajos.

Donde se presenta con mayor intensidad este fenómeno es en el sector público, tanto el rural como el urbano. «Casi 7 de cada 10 docentes que trabajan en este tipo de escuelas admitieron desempeñarse en otro empleo», dice el estudio.

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Loa maestros en Venezuela son los peor pagados de la región. Foto referencial

Sueldos miserables

En promedio un bachiller docente gana $56,20 y un docente VI $127,58 por 53 horas de trabajo a la semana.

Es importante resaltar que la mayoría de los docentes venezolanos, no solo los de la muestra, están ubicados por debajo de la categoría Docente VI, producto también de la alta deserción de la carrera, por los bajos salarios o por causas migratorias.

«La realidad de los bajos salarios y la necesidad de rebuscarse, se ve reflejada en la alimentación de los docentes», dice la encuesta.

La canasta básica alimentaria para marzo, según el Observatorio Venezolano de Finanzas, se calcula en $353. Al comparar este monto con el salario que pueden obtener los maestros, se encuentra la respuesta al por qué la mitad de la muestra está obligada a tener una fuente de ingreso adicional.

El 22% de los educadores de la muestra señalaron que no comen tres veces al día, mientras el 2% lo hace una sola vez.

Además, 40% de los docentes admitió adquirir menos o mucho menos alimentos en el 2022 con respecto al 2021.

Incluso 52 docentes de 329 encuestados admitieron haberse acostado sin comer en los últimos 15 días anteriores a la encuesta y 34% de ellos, en tres o más oportunidades en la quincena.

Solo la vocación los mantiene en pie

“Así como un niño con penurias alimenticias no rinde, con un educador puede pasar algo similar. La vocación y pasión por educar está en muchos de ellos, falta que el Estado cumpla con unas condiciones contractuales decentes y justas” aseguró el educador Oscar Iván Rose, docente y coordinador de la organización Con la Escuela.

Otro aspecto importante encontrado en este estudio se refiere al traslado de los docentes a sus puestos de trabajo. «46% de los maestros encuestados expresan que se trasladan a las escuelas principalmente a pie, 23% en transporte público y 12% en cola».

Las principales razones encontradas para que los docentes vayan a sus escuelas caminando son: falta de efectivo, escasez de unidades, imposibilidad para costear el transporte público y la cercanía de la vivienda de los maestros a las escuelas.

«Estas respuestas permiten inferir que existe un porcentaje importante de docentes que se traslada a pie a las escuelas, no porque esta sea la forma más eficiente y cómoda para hacerlo, o porque se encuentran a una distancia corta de las escuelas, sino porque existe un impedimento para utilizar el servicio de transporte público», señala la encuesta.

Ni zapatos

En la encuesta de situación social y económica de los docentes, también se indagó sobre la posibilidad de los docentes de comprar calzado.

Se trata de un bien necesario para el desplazamiento diario que realiza el maestro que, tal como se evidencia en la pregunta relacionada con el transporte, el ir a pie a su lugar de trabajo, es lo más habitual.

Al cruzar los datos de los docentes que no tienen posibilidad de comprar calzado con los que deben realizar el traslado a los planteles caminando, se puede observar que «en 5 de los 6 estados de la muestra, más del 80% de los docentes presentan esta coincidencia».

«Esto confirma la difícil situación económica que viven los maestros, quienes no pueden reemplazar esta importante prenda de vestir tan necesaria para sus trayectos diarios».

Para Rose, todas estas situaciones van en detrimento de una de las profesiones más importantes para el desarrollo de un país.

“Cuando un docente se ve obligado a desempeñarse en una fuente alterna al trabajo principal y distinta a la docencia, refleja la angustia de alguien que ve que sus años de estudio y/o su vocación son insuficientes para comer. Es una evidencia del demérito social de la importantísima carrera docente”, lamentó.

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