lunes, julio 26, 2021

Refinerías en el piso y sin producción: la promesa de Tareck El Aissami se hizo polvo y siguen las colas por combustibles

El 21 de junio reciente, las declaraciones de Tareck El Aissami, ministro de Petróleo de Nicolás Maduro tomaron por sorpresa a más de uno. Aseguró que “para finales de mes” se acabarían las colas por combustibles en las estaciones de servicio.

Pero fue más allá: aseguró que al finalizar este 2021, la producción de crudo de Pdvsa sería cuatro veces superior a la actual.

Terminó junio y persisten las colas. La producción de crudo sigue alrededor de los 400.000 barriles diarios. Y tampoco hay, ni siquiera, una esperanza de que lleguen más barcos iraníes cargados con combustibles.

No hay nada en el panorama venezolano que indique que se va a paliar la escasez de los carburantes que desmejoran la calidad de vida de los ciudadanos. Además, esta escasez  tiene en jaque la producción de alimentos y el abastecimiento.

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Con la mentira por delante

Para Luis Hernández, director del Frente Trabajadores Petroleros, lo dicho  por El Aissami es literalmente “una mentira”.

“Ellos siempre quieren, a través de la mentira, engañar a los ciudadanos. Las refinerías  no están disponibles para efectuar tal producción y se están procesando menos de 400.000 barriles diarios de petróleo”, aseveró, en entrevista para Impacto Venezuela.

Explicó que, actualmente, “la refinería Cardón es la única que está trabajando desde hace meses en un 10% de su capacidad”.

Denunció que la administración de Nicolás Maduro no admite que “no contamos con una producción nacional acorde con nuestro parque automotor”.

Dijo que la “industria petrolera del país está destruida”. Mientras eso suceda “no podemos producir combustibles, tenemos que seguir dependiendo de las importaciones. Por tanto, no habrá gasoil y menos gasolina”, aseveró.

Personal desmoralizado y sin capacidad

Además, reveló otro punto importante de esta crisis. Y es que los trabajadores de la industria están pasando por el peor momento de sus vidas. Además de que, quienes toman las decisiones, no están capacitados para tamaña responsabilidad.

“El personal con el cual cuenta la industria petrolera no está capacitado para poner a funcionar unas refinerías que están 80% inoperativas”, ratificó.

Hernández remarcó que “los trabajadores de la industria petrolera siguen esperando el tan cacareado contrato colectivo. Solo los han enamorado con bonos que no influyen en el salario para la jubilación”.

A su juicio, la situación desmoraliza al sector que antes estaba orgulloso de pertenecer a una de las mejores empresas del mundo. Un trabajador con hambre, bajo salario y sin protección social no puede desempeñarse a 100%.

“Los beneficios sociales siguen en detrimento, la hospitalización y cirugía no cubren las expectativas de los trabajadores”, denunció.

Y agregó que el personal jubilado también sufre, tras haber entregados muchos años a la empresa. “Sigue engañado y colmado de promesas. Tenemos que tomar acciones con los trabajadores para lograr su estabilidad económica y social. Tenemos que olvidarnos de los paños calientes que quieren aplicar a los jubilados y enfrentar la realidad. Continuamos con acciones y reuniones hasta ver un resultado positivo”, afirmó.

La debacle chavista

Antes de la llegada Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, Pdvsa era la segunda petrolera más importante del mundo.

Si producción estaba sobre los 3 millones de barriles diarios. Competía, incluso, con la poderosa compañía saudí Aramco. También eran tan o más relevante que las gigantes  ExxonMobil, BP y Royal Dutch-Shell. Estos datos están contenidos en informe del Petroleum Inteligence Weekly, portal especializado en la materia.

La caída de la petrolera es tal que esos 400.000 barriles diarios de crudo corresponden a la producción de las décadas de 1930 a 1940.

Con la llegada de Chávez y al comenzar “la tradición” de usar a Pdvsa para pagar cuanto proyecto se le ocurría, el precio del barril superaba los 100 dólares. Fueron miles de millones de dólares que entraron en las arcas de Pdvsa, de los cuales no hay ni la sombra.

Lo peor es que, en medio de esta crisis, Venezuela sigue dependiendo en 95% de los ingresos que genera la industria.

Inversión imposible de cubrir

Un informe del Instituto Baker de la Universidad William Marsh Rice, en Houston (Texas-EE.UU.), dice que Venezuela podría aumentar su producción hasta alrededor de 1 millón de barriles diarios a corto plazo. «Podría recuperar un nivel de 2,5 a 3 millones en una década».

Sin embargo, para lograrlo, se necesitaría una inversión de más de 10.000 millones de dólares anuales.

«Venezuela tiene una base gigantesca de recursos petroleros. Pero actualmente la situación es tan grave que el gobierno está básicamente quebrado. Son ellos quienes manejan Pdvsa, que a su vez es el mayor accionario de todas las otras compañías que operan en el país». Así lo explicó el experto Francisco Monaldi, director del Programa Latinoamericano de Energía del Instituto Baker, en entrevista con BBC Mundo.

Monaldi recordó, además, que la deuda pública venezolana se estima en cerca de 140.000 millones de dólares. “Y la estatal Pdvsa fue declarada en default, o cesación de pagos, en 2017. Todo esto significa que la inversión difícilmente podrá venir de Pdvsa o del Estado. Venezuela dependerá entonces de su capacidad para atraer inversión privada”.

«Para agregar dos millones de barriles diarios a la producción actual se requieren alrededor de 110 mil millones de dólares de inversión. Y para lograrlo se necesitan entre siete y diez años», estima Monaldi.

Pero, aun así, el especialista destaca que “parte de la infraestructura todavía está allí. A pesar de que se ha deteriorado, todavía está allí. Habría que comenzar por perforar pozos y conectarlos a la red de oleoductos, entre otras cosas, para llevar el petróleo al mercado”.

Los obstáculos

Para Monaldi, Venezuela se enfrenta a tres obstáculos para atraer la inversión que se necesita.

“El primero es el marco institucional que hace que invertir en Venezuela no sea atractivo». Esto porque «obliga a los inversionistas a entregar el dinero a Pdvsa para que sea ella la que opere las empresas mixtas. Esa es la única manera de participación y así no van a lograr atraer dinero», alertó.

El segundo obstáculo “es la poca credibilidad” de la administración de Maduro. Y por último “las sanciones impuestas por Estados Unidos que impiden las inversiones de empresas estadounidenses en Venezuela y dificultan las de otras compañías extranjeras”.

El sector privado: la clave de la recuperación

La semana pasada, la Cámara Petrolera de Venezuela, a través de su presidente, Reinaldo Quintero, hizo algunas propuestas para la recuperación del sector.

“La clave es reinsertar los recursos privados en el sector público. Para lograr que los modelos de negocios y operativos que están planteados se activen”, manifestó.

Expresó que “las metas (de Maduro) son viables y se están realizando trabajos en toda la infraestructura de refinación. Hay una parada en El Palito que es un trabajo profundo y sí, deberíamos poder alcanzar algunas de las metas”, insistió.

Pero, remarcó que “es necesario reinsertar a la inversión privada organizada y articular los recursos con el sector público para llegar a la meta deseada”.

Considera que la clave es que, “desde Estados Unidos, con la administración de Joe Biden haya una flexibilización hacia el diálogo. Que entiendan que las sanciones afectan la movilidad económica y obviamente a la industria, la calidad de vida y la posibilidad de recuperarnos».

La escasez de gasoil

El exdiputado de la Asamblea Nacional, Elías Matta, explicó que Venezuela llegó a producir hasta 200 mil barriles diarios de gasoil. Esta cantidad era suficiente para cubrir la demanda nacional y daba hasta para importar parte de ese combustible.

 “Llegamos a producir hasta 330 mil barriles que cubrían totalmente la demanda, que llegó a estar en 290 mil barriles y también podíamos exportar gasolina”, dijo.

“Actualmente solo se producen unos 25 mil barriles en la refinería El Cardón y a pesar de la pandemia, la demanda está cerca de 50 mil a 60 mil barriles”, dijo.

“Eso lo venían cubriendo con el inventario que tenían, se les acabó ya no tienen cómo importar. Nadie quiere hacer negocios con este régimen que destruyó las refinerías y no hallan qué hacer, cómo poderlas recuperar. Llegaron al descaro que con toda y esta escasez le mandan a Cuba 250 mil barriles de diésel, casi 10 días de producción, esa es una bofetada a los venezolanos”, reprochó.

“Esta es la crónica de una muerte anunciada, porque quienes hoy dirigen el país, destruyeron la industria petrolera. Ellos recibieron una industria que producía 3 millones 300 mil barriles diarios de petróleo y hoy lamentablemente apenas produce unos 400 mil barriles. Además, recibieron un país que era capaz de refinar un millón 300 mil barriles de petróleo para gasolina y diésel, y eso hoy está destruido”, aseguró.

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