viernes, octubre 15, 2021

Recuperar la confianza Vs. condiciones electorales: las razones del G4 para ir a las regionales

La participación de la oposición en las elecciones regionales tiene un trasfondo que va más allá de la cúpula de cuatro partidos. Tiene que ver con la necesidad de la oposición de recuperar los espacios cedidos y el terreno perdido en la credibilidad de los electores

La imagen del dirigente de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, anunciando la decisión de la plataforma unitaria de ir a las elecciones del 21 de noviembre, se puede decir que es histórica. ¿La razón? No fue cualquier cosa hacer ese anuncio, luego de tres años durante los cuales la oposición, agrupada en el G4 (AD, UNT, PJ y VP), llamó a la abstención, «porque no hay condiciones electorales».

De hecho, la oposición boicoteó, «por ilegítimas» las elecciones municipales de diciembre de 2017, las presidenciales de 2018 y las parlamentarias de finales de 2020.

Varias son las interpretaciones que han surgido en torno a esta medida, sobre todo, porque en la actualidad, salvo algunos detalles, esas condiciones electorales de las que los partidos del G4 se quejaban no han cambiado.

Expertos en materia electoral coinciden en que la presión sobre estos partidos, tras tantos años de llamar a la abstención, hizo efecto. Esto ocurre precisamente, porque, al tratarse de elecciones locales, cada estado, cada municipio, cada rincón de Venezuela, tiene su propia realidad. Y en cada pueblo hay un líder al que la gente quiere.

Desde el punto de vista macro ¿El G4 podía aguantar la presión de la dirigencia regional? ¿Podía detener la avalancha de candidaturas adelantadas por esos líderes, antes del anuncio oficial de su participación en las regionales del 21 de noviembre? Como es evidente, no.

Por otro lado, los expertos también coinciden en que el desgaste del liderazgo opositor también fue un detonante de esta decisión.

Año tras año, desde el 2015, cuando la oposición ganó las parlamentarias, se hicieron promesas. ¿La principal? «Maduro sale en seis meses». Llegado el 2021, Nicolás Maduro sigue en Miraflores y la amenazas de teñir de rojo todo el país, está más vigente que nunca. Allí radica la razón principal de la decisión de participar, con las condiciones que haya.

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Las condiciones electorales

«El tema de las condiciones electorales en el país ha sido bastante debatido. El mismo tiene un antecedente en que la mayoría de los expertos estamos de acuerdo. Y es que a partir del 2004, cuando se implementa el sistema automatizado de votación y hasta el 2017, había una gran confianza en ese sistema».

Así lo explicó para Impacto Venezuela, la jurista Eglee González Lobato, directora de la cátedra Libre Democracia y Elecciones de la Universidad Central de Venezuela.

Argumentó que esa «confianza en el sistema automatizado surgió porque se hizo un gran esfuerzo para superar las dudas sobre el fraude generalizado que se denunció por un tiempo. Todo, quizás producto del desconocimiento en torno a la implementación de ese sistema automatizado».

Sostiene que «luego del 2017, con los resultados de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, hubo un quiebre en la confianza en el sistema».

Recordó el desmentido de la empresa Smartmatic sobre los resultados anunciados por la entonces presidenta del CNE, Tibisay Lucena. «Ese quiebre en la confianza en el sistema se agudizó aún más después del incendio en los galpones del CNE, en Mariches».

Agregó que tras este hecho «hubo una adquisición de nuevas máquinas y componentes del sistema automatizado que, hasta el (proceso) del 2020, nosotros no estábamos de acuerdo. De hecho, yo lo impugné ante el TSJ, porque pensábamos que era contrario a la Constitución». Dice que «hasta ese momento se desconocían detalles del sistema que generaran confianza».

No obstante, destaca que, «a partir de la incorporación de dos representantes en el CNE, reconocidos por las fuerzas opositoras, como personas confiables, se han venido llevando a cabo algunas de esas verificaciones y auditorías al sistema automatizado. Incluso a lo que tiene que ver con el Registro Electoral», explicó.

González se refiere a la designación del nuevo CNE, donde están los rectores Roberto Picón y Enrique Márquez, quienes también han encabezado la cruzada para que la gente vuelva a confiar en el voto.

Agregó que, «incluso los técnicos electorales, en distintas áreas, han expresado satisfacción ante el procedimiento que se ha llevado a cabo, públicamente», para los comicios regionales.

Una vez hecha esta explicación, González Lobato se pregunta «¿Qué condiciones electorales hay?». Y su respuesta es que «no solamente se trata de un pliego de peticiones, porque este existe en cada proceso».

Destaca que «esto va desde el Registro Electoral, hasta la observación internacional. Pero, hay otras garantías que se necesitan en un proceso electoral. Se necesita que quienes estén en la administración electoral garanticen el apego a la normativa y a los principios de buena fe y que van a cumplir con todos los acuerdos a los que se han llegado».

Reconoce que, en otros procesos, «el día de la elección hemos tenido malas experiencias, migraciones de electores, manipulación de actas manuales. Ese tipo de ventaja mediante la manipulación por parte de funcionarios electorales es lo que se debe evitar. Es necesario que se tomen medidas para esto no ocurra. ¿Es posible? Hay que exigirlo siempre», dijo.

«Entonces, es necesaria la vigilancia constante para que esas condiciones electorales establecidas mediante acuerdos, se mantengan antes, durante y después del proceso», aseveró la experta.

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Conquistar al electorado

Pero, no todo se queda en hablar de las condiciones electorales. Es necesario que el protagonista del proceso, es decir el elector, esté convencido de que debe ir a las urnas para poner en la silla de la alcaldía, la gobernación o el concejo municipal, a los dirigentes que considere que le facilitarán su vida como ciudadano.

No obstante, tras tantos años de llamar a la abstención y ante el fracaso de los planes y promesas opositoras, ese electorado está realmente apático. Todo, sumado a la crisis económica y social que, nuevamente, ha convertido a los venezolanos en personas desinteresadas de la política.

Por ello, una vez hecho el llamado a participar, a la oposición le queda otra tarea: conquistar nuevamente a sus electores, para devolverle la confianza en el voto.

En este punto, la experta sostiene que tiene mucho que ver «la oferta electoral». «Es decir, hay que conquistar a la gente, preguntarle si es que van sus partidos, sus liderazgos ¿Van a votar?

Basta de inercia

Con Lobato coincide el analista y experto electoral Aníbal Sánchez. Él sostiene que «la participación en las elecciones del 21 de noviembre, sella un capítulo de inercia política en Venezuela».

Cree que «es lo más  acertado que ha podido hacer la oposición venezolana. Esto le permite salir del estancamiento político en que se encuentra. Con un mensaje y actitud correctos se podría llegar a una victoria política más allá del resultado electoral. Esto podría ser el punto de partida para otras estrategias. El éxito no lo podemos medir por el número de plazas obtenidas», remarcó.

El experto considera que «el voto debe dejar de ser visto como una herramienta de selección y pasar a ser comprendido como un objeto de la política».

Explica que «con la correcta estrategia, la oposición recuperaría sus capacidades organizativas y de movilización que ha perdido durante los últimos años».

Dijo que los opositores necesitan recuperar la confianza que tenían «después de haber obtenido un triunfo electoral en el 2015. Incluso tienen, de nuevo, la oportunidad de contar con un centro de coordinación interna que le hace mucha falta».

Y sobre las condiciones electorales, Sánchez sostiene que «no se puede esperar que un régimen autoritario te dé condiciones para unas elecciones libres y 100% competitivas. Pero el meollo del asunto está en no entregar tu única arma democrática, como es el voto».

Afirma que «el voto es la forma de canalizar el descontento, de mantener una agenda de activistas y multiplicadores de este mensaje en la calle: ‘Este tipo de regímenes saben que no cuentan con el respaldo popular’. El papel de la oposición debería ser de la conducción y organización de la ciudadanía, y participar en las elecciones es una vía para mantener ese objetivo», expresó.

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