jueves, julio 29, 2021

¿Qué pasó con?: Guillermo Dávila

Carmela Longo
Periodista especializada en la fuente de entretenimiento.

El coronavirus no dejó que “El ídolo de todas las generaciones” reconociera a su hijo peruano

Le dicen “El musiquito” pero como “El ídolo de todas las generaciones” (hace 40 años era el de “una generación” pero la gente cambia) es como más se le conoce. De una o de varias, lo cierto es que por donde Guillermo Dávila pasa las mujeres se derriten.

Aunque de muy joven Dávila se dedicó a las artes, hizo cursos de teatro, actuación, canto y hasta profesor de teatro infantil llegó a ser, no fue sino hasta que participó en el musical De Fiesta con Venevisión, a inicio de los 80, cuando el público comenzó a fijarse en él.

Se trataba de un especial con el que el canal Venevisión intentaba retomar un proyecto exitoso que presentó durante la década de los 70, pero que por sus costos no pudo seguir la aire. Ahí apareció cantando en el rol del Che Guevara, junto a Mirla Castellanos (quien era Evita Perón), en una versión de No llores por mí Argentina, ópera rock en la época era muy popular en Latinoamérica gracias a Paloma San Basilio.

Él superó la prueba. El musical, que esperaba volver a la pantalla, no.

Ni viajes ni monjas

Meses después se anunció en el mismo canal que una nueva pareja se estrenaría en la protagonización de una telenovela. Flor Núñez, Lupita Ferrer y José Bardina quedarían para las tramas más adultas, porque las rosas tendrían nuevos rostros: Alba Roversi y Guillermo Dávila. Él tenía el aval de haber hecho teatro y también algo de experiencia como actor en su paso por Natalia de 8 a 9.

Ligia Elena era una salsa muy conocida, la cual Rubén Blades se había encargado de popularizar en el disco El solar de los aburridos. De ahí, el autor de la telenovela (César Miguel Rondón) muy amigo de Blades se inspiró en la historia de la canción y la hizo telenovela. Ahí comenzó el despegue de Dávila.

Se convirtió no solo en un símbolo sexy para las chicas de la época, sino que le disputó la popularidad a Menudo en el mercado venezolano. Algo que no era cosa sencilla.

Mientras los boricuas se hacían del cariño de las adolescentes, Dávila no solo se metía en su nicho, sino que alcanzaba a encantar a mujeres más adultas.

Así comenzó la segunda parte de su carrera y la que lo convirtió en “El musiquito”, primero, y “El ídolo de una generación”, después. Este apodo tenía que ver con lo que sucedía en la industria musical venezolana a comienzos de los 80, cuando un grupo de cantautores (Dávila también compone) comenzó a vender discos en cantidades que nunca más se repitieron. En su caso, ha vendido más de 20 millones de discos a lo largo de su carrera.

Solo pienso en ti fue el tema que más se ha escuchado en su carrera, desde el tiempo de la novela hasta hoy. No puede dejar de cantarla en ningún concierto. Eso le valió un contrato con Sonorodven que lo llevó no solo a grabar exitosas producciones, sino también a giras por toda Iberoamérica.

Guillermo honró, y por mucho, el apodo de ídolo. Nacho se llamó la segunda  parte de Ligia Elena pero que no tuvo el mismo éxito. Al final, más de 20 telenovelas se contabilizan en su trayectoria.

El cine también le dio oportunidad, haciendo un papel en la películas de trama policial venezolana, inspirada en hechos reales, Cangrejo que trataba sobre el crimen cometido por un grupo de jóvenes de la alta sociedad caraqueña de la época.

La polémica lo persigue

El éxito musical lo sobrepasó. Una amarga disputa con su disquera, de la cual Guillermo quería zafarse cuando se dio cuenta de que en su cuenta bancaria había muchos menos ceros de los que facturaba, fue un episodio duro, por cuanto Dávila se vio perseguido judicialmente, pues él no quería cumplir el contrato que había firmado por considerar que lo perjudicaba y lo explotaba, mientras que la disquera solo quería hacerlo valer por el rédito que le significaba.

Tuvo que huir, literalmente, del país porque había una orden de detención en su contra. Además, estaba vetado en radios, televisión y escenarios porque no podía presentarse sin el aval de sus manejadores.

Se radicó durante más de un año en Puerto Rico, donde era muy conocido no solo por sus canciones, sino porque protagonizó junto a la actriz boricua Ivonne Goderich la telenovela Diana Carolina, mientras sus abogados lograban calmar los ánimos. Así fue que pudo regresar.

Los problemas judiciales no le fueron ajenos. En 1994, fue llevado ante un tribunal por un diputado del entonces Congreso de la República, quien alegaba que el tema Sin pensarlo dos veces incitaba a la violación. El mismo, incluido en el disco Días de pasión, fue sacado de la programación radial y hasta tanto el tribunal no desestimó la demanda, tampoco lo podía tocar en vivo.

El galán fuera de la TV

Como se dijo al principio, por donde Guillermo pasaba tenían que ir los guardaespaldas quitando las mujeres. Y todavía pasa. Fue muy famoso por sus amores. Lo relacionaron con casi todas las protagonistas con quienes trabajó, excepto con Alba Roversi.

En 1991 se casó con Chiquinquirá Delgado, a quien le llevaba 18 años de edad, en medio de un mediático enlace porque la joven estaba embarazada. Seis años duró el matrimonio en el que hubo rumores de infidelidad de parte de ambos y cuyo divorcio se consumó poco después de llegar ella de grabar un videoclip con Alejandro Fernández.

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La pareja junto al periodista Abelardo Raidi. Foto: Picuki

Con la zuliana tiene una hija Marielena, quien lleva el nombre de una hermana de Guillermo que murió muy joven de cáncer.

Siguieron los amores de “El musiquito” y cuando todo el mundo pensaba que se casaría con la también actriz Wanda D’Isidoro, con quien tuvo una larga relación, sorprendió anunciando que habían terminado y en 2007 se casó con Laura Echeverría, con quien tiene un hijo de 12 años.

Además de ellos, Guillermo tiene un hijo mayor, Guillermo Manuel. A todos les gusta el medio. El primogénito es baterista, Marielena es actriz y también cantante y al pequeño también le gusta la música.

Pero la controversia no lo ha abandonado. En 2013 Jessica Madueño, una peruana, lo denunció ante la justicia y ante la prensa como un padre irresponsable por negarse a reconocer a Vasco, el hijo de ambos.

En principio, Guillermo no quería ni tocar el tema de este joven que actualmente tiene 19 años. No obstante, luego de la querella, decidió acercarse y se preparaba para reconocerlo en junio de 2020 cuando iría a Perú a dar su primer concierto en 20 años.

La pandemia no lo permitió. “Vasco y yo estamos muy bien, conversamos, chateamos, estamos construyendo nuestra relación. Es bello y maduro para su edad, está en plena formación artística, le gusta el rock, la vena está aflorando. En mi viaje a Perú habrá muchas sorpresas, incluso en mis conciertos”, declaró a una entrevista con El Comercio en febrero de este año.

El chico es cantautor como su padre y pertenece a un grupo de rock llamado Inyección híbrida.


Es bello y maduro. Estamos construyendo nuestra relación».

Dávila en referencia a su hijo peruano

La pandemia no le permitió cumplir con su cometido. Como tampoco permitió que volviera en mayo a cantar en los escenarios venezolanos como estaba previsto.

Ese concierto previsto en Caracas era su reencuentro con el país, luego de ofrecer Vida, su último disco, y de haberse recuperado de una pulmonía que lo tuvo dos semanas en coma en un hospital boricua hace seis años.

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