viernes, septiembre 24, 2021

El reportero es un auténtico investigador

El periodismo de sucesos es ,sin dudas, el más fascinante por su carácter de impredecible y porque convierte al reportero en un auténtico investigador.

En referencia al primer caso, nadie tiene la sensación o los poderes especiales para prever un homicidio, un robo a una entidad bancaria, un secuestro, un accidente ,y mucho menos, un atentado, entre muchos eventos que pudieran ocurrir.

En relación con el segundo aspecto, han sido muchos los sucesos resueltos gracias al aporte que han hecho previamente, los reporteros de la fuente como consecuencia de sus investigaciones.

Porque, del mismo modo, como los funcionarios policiales se plantean su esquema de trabajo que incluye experticias, interrogatorios, colección de evidencias de interés criminalística y detenciones, también un buen reportero de sucesos hace su esquema de trabajo, pensando en ofrecer los mayores detalles acerca del suceso y la manera de transmitir los al público, el cual es ahora, mucho más exigente que en décadas anteriores.

Por estás y otras razones debemos estar conscientes de que el trabajo reporteros en esta fuente es mucho más exigente y representa un reto permanente para el periodista que cubre la fuente.

Seguidamente, vamos a pasar a analizar algunos términos y expresiones que suelen utilizarse con frecuencia y se han consolidado por el uso permanente, pero inadecuado que le han dado en los últimos años. Durante esta primera entrega vamos a analizar siete casos concretos de manera sencilla y pedagógica.

Comenzamos con el término «Secuestro» descartando de entrada el uso generalizado de que cuando una persona desaparece, ya se habla de secuestro; si a alguien lo someten con violencia, lo obligan a montarse a un vehículo y lo desaparecen, inmediatamente calificamos ese suceso como secuestro.

Conviene señalar taxativamente que el delito de secuestro se configura con la solicitud de un beneficio para el o los secuestradores o para un tercero, bien en dinero o en cualquier otro beneficio para el secuestrador.

De no cumplirse este requisito, solo estaríamos en la obligación de decir que esa persona está desaparecida y no secuestrada. De precipitarse y hablar de secuestro sin esa exigencia, el periodista pudiera correr el riesgo de tener que desmentirse a si mismo cuando esa persona que fue sometida con armas de fuego, introducida a un vehículo y desaparecida, sea localizada posteriormente con signos de violencia física como consecuencia de un problema previo que culminó en venganza como el móvil real.

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