jueves, enero 21, 2021
Especiales Opinión Pachanga epidémica

Pachanga epidémica
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El psicólogo estadounidense Leon Festinger (1919-1989) es el autor de la Teoría de la Disonancia Cognitiva. Cuando la creencia o actitud del individuo entra en conflicto con lo que hace, puede ignorar las razones que demuestran su mal proceder o llegar al extremo de aceptar la mentira como verdad.

El 3 de enero, Nicolás Maduro expresó en cadena nacional:  “… Firmamos con Rusia un contrato para las primeras 10 millones de dosis, para que lleguen el primer trimestre. A la batalla contra el Coronavirus le queda mucho tiempo. Tenemos dos investigaciones en manos de la OMS, la fórmula DR-10 y las gotas milagrosas de José Gregorio Hernández, vamos a empezar a producir en enero masivamente. Aspiramos que esta vacuna sea totalmente segura, pero tenemos que hablarle claro a nuestro pueblo, la mayor vacuna, la mayor medicina es el tapaboca utilizado correctamente todo el tiempo; la sanidad de las manos; ahora la cuarentena radical de 7 días, para cortar la cadena de contagio que se creó con las navidades. Veníamos de una reducción sostenida desde mediados de septiembre hasta la última semana de noviembre cuando entramos en una meseta de casos activos que se habían mantenido con poca variación durante el mes y las dos primeras semanas de diciembre cuando comienza un incremento lento a partir de la tercera semana, que se mantiene en la última. Tenemos un método, el 7+7. Cuidarnos, se los pido de corazón, lo hago por ustedes, ya pasó la pachanga, tengo moral para exigir…”.

No comentó temas que la nación tiene derecho a conocer, como inventario de medicamentos, probados, para tratar el padecimiento; camas disponibles en servicios de urgencia; nivel de ocupación de unidades de cuidado intensivo; número de pruebas RT-PCR y resultados; personal de salud disponible y situación de sobrecarga laboral; determinación de nuevas cepas. Sí ordenó la proyección de dos videos para alardear que en comparación con su gobierno, los de Estados Unidos y Colombia fueron ineptos en el control de la COVID-19.

Insistió en los descubrimientos patrios de la molécula DR-10 y de las “gotas milagrosas”, haciendo saber que se producirían al máximo de inmediato, pero sin aclarar que son medicinas naturales que podrían ayudar a pacientes con síntomas leves, pero inocuas en cuadros clínicos complicados.

El 8 de noviembre el Presidente anunció la suspensión del 7+7 (nadie está al tanto de sus bases científicas) entre el 1° y 31 de diciembre, que pudo ser sólo un presagio si hubiera reparado en que la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, en Boletín N° 39 de noviembre, participó que la cifra de nuevos casos entre octubre-diciembre 2020 sería 14.000 diarios sino se aumentaban urgentemente las pruebas RT-PCR a mínimo 8.000 diarias; que la epidemia no estaba controlada como sugerían reportes oficiales; que sus modelos matemáticos arrojaban desde fines de octubre ascenso numérico que coincidía con aumento en la movilidad de las personas; y que preocupaba el armisticio temporal con la enfermedad, porque el diagnóstico, imprescindible para la vigilancia epidemiológica, por motivos desconocidos se había reducido.

El 13 de diciembre alertó estaba “… pensando en apretar la mano en la flexibilización decembrina y en el 7 + 7 en enero…” calmando la alarma con la buena nueva de que para abril 2020 se empezaría a solucionar de fondo la crisis con la inmunización masiva en alianza con la Federación Rusa. Compró 10 millones de Sputnik V, pero incoherentemente comenzando el 2021 lanzó la perla de que a la batalla contra el Coronavirus le quedaba mucho tiempo y tenía que “hablarle claro a nuestro pueblo”, en el sentido que las vacunas más seguras eran el tapabocas y lavarse las manos.

«Es la disociación cognitiva de Maduro, que le quita toda moral para exigir nada porque la pachanga la formó él «

Si la epidemia estaba controlada desde septiembre por qué decretar una flexibilización amplia en el mes del año de mayor contacto físico colectivo; por qué arriesgar tanto permitiendo la grosera indisciplina social que reinó en Navidad, si con el 7+7, DR-10, “gotas milagrosas” y Sputnik V, pronto se estaría en la élite de países  que superaron el virus. Es la disociación cognitiva de Maduro, que le quita toda moral para exigir nada porque la pachanga la formó él.   

@doctorgoitia

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