jueves, julio 29, 2021

¡NO ME AYUDES COMPADRE! Vladimiro Montesinos trata de «presionar» para el «triunfo» de Keiko Fujimori

Vladimiro Montesinos hizo 17 llamadas telefónicas desde la cárcel. Dijo estar dispuesto a pagar millones de dólares en sobornos para que la JNE de Perú declare ganadora a Keiko

Vladimiro Montesinos, estará preso pero no muerto y menos inactivo. Tanto, que en medio de la convulsión que hay en Perú, porque aún no se sabe quién ganó las elecciones presidenciales, quien fuera el todopoderoso jefe de inteligencia de ese país, reapareció para «ayudar» a Keiko Fujimori.

Montesinos, de 76 años, lleva 20 en la cárcel de máxima seguridad de la Base Naval de El Callao, ciudad vecina a Lima. Pero eso no le impide intervenir en la vida política de su país. Actualmente, las autoridades investigan unas llamadas que lo ligan a maniobras para torcer el veredicto de las elecciones.

Medios peruanos y agencias de noticias dieron a conocer los audios de las llamadas telefónicas que habría hecho a un militar retirado. La finalidad de las mismas es gestionar un soborno a magistrados del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Todo para que proclamaran como ganadora del balotaje del 6 de junio a la derechista Keiko Fujimori.

«El método Montesinos es el que arregla los problemas más allá de la legalidad, ese es su esquema mental. De eso retrata su pensamiento. El encubrimiento de lo legal para actuar ilegalmente en el país», explica a la AFP el escritor Luis Jochamowitz. Él es autor de varios libros sobre Montesinos.

«Al principio dudaba si era real la grabación. Pero el episodio es real y lo han confirmado las autoridades», agrega. 

Los audios los divulgaron hace algunos días. Lo hizo el exlegislador Fernando Olivera. Se trata del mismo parlamentario que difundió en el año 2000 los famosos «Vladivideos. Allí se mostraba al entonces mano derecha del presidente Fujimori sobornando a un parlamentario opositor para que se uniera al oficialismo.

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Las peticiones

Y es que Montesinos no se conformó con hacer una llamada, hizo 17. Del otro lado de la línea estaba el comandante retirado Pedro Rejas. Le pidió que hable con el abogado Guillermo Sendón para que soborne a tres de los cuatro miembros del JNE e impedir así la proclamación de Castillo.

El candidato izquierdista aventajó por 44.000 votos a su rival en el escrutinio final. Pero falta que el JNE resuelva impugnaciones de votos del fujimorismo antes de proclamar al vencedor. 

«Esa vaina te cuesta tres palos (tres millones de dólares). Un palo para cada uno» de los magistrados. Eso le dice Sendón a Rejas, según los audios difundidos por la prensa peruana.

En otra llamada, Montesinos le dice a Rejas: «Ya no hay otra, porque ha pasado mucho tiempo […], pero hazle tú entender, al papá o a la chica [Alberto o Keiko], no sé con quien hables, que […] estamos tratando de ayudar en un objetivo común».

«¿Yo qué gano en esto? Nada […]. Simplemente estoy tratando de ayudar porque, si no, se joden: la chica terminará presa», agrega Montesinos.

“Si hubiéramos hecho el trabajo que habíamos planteado ya no estaríamos en este problema de mierda”, dice en un momento dado Montesinos. Se entiende que se refiere a la victoria por la mínima de Castillo.

De perder la presidencia, Keiko Fujimori deberá ir a juicio este año por lavado de dinero en un escándalo de aportes ilegales del gigante brasileño de la construcción Odebrecht.

Ella afirmó que escuchó «con indignación esos audios […] de un hombre que traicionó a todos los peruanos».

La hija del expresidente siempre ha sostenido que Montesinos actuó a espaldas de su padre durante su gobierno (1.990-2.000).

Para Jochamowitz «lo más interesante no es tanto el operativo de compra de jueces. Es la reaparición en el imaginario y las pantallas de este personaje que estaba sumergido ya 20 años».

«Montesinos es como el Conde de Montecristo. No en vano alguna vez lo llamaron el Conde de Montesinos [cuando estuvo preso en los años 70]. Es alguien que regresa 20 años después de la ultratumba», agrega.

Sus andanzas

Al llegar al poder en 1990, Alberto Fujimori puso a Montesinos al frente de los servicios de inteligencia. Desde allí se tornó en la eminencia gris de un gobierno que combatió las guerrillas y el terrorismo del maoísta Sendero Luminoso y el guevarista MRTA.

Está asociado al espionaje telefónico contra la oposición. También a un grupo paramilitar que actuó en esos años, sin dejar de lado delitos de corrupción.

Montesinos fue expulsado del ejército peruano y condenado a un año de prisión en la década del 70, al verse envuelto en la supuesta entrega a la CIA de información clasificada sobre armamento soviético adquirido por Perú y falsificar la firma de un presidente para poder viajar al extranjero.

En abril de 1997, Montesinos paseó triunfalmente junto a Fujimori tras sofocarse la toma de rehenes del MRTA en la embajada de Japón, un plan en el que participó activamente, según el mandatario.

Pero el 14 de septiembre de 2000, y con el gobierno contra las cuerdas, Montesinos cayó en desgracia con la divulgación del video que lo mostraba sobornando a un legislador opositor para que apoyara a Fujimori, quien había sido reelegido a un tercer periodo.

Se desató una crisis que condujo al presidente a huir a Japón y enviar su renuncia por fax y en las semanas siguientes se divulgaron más «vladivideos».

El expresidente fue extraditado desde Chile en 2007 y también condenado a 25 años cárcel.

Montesinos en Venezuela

Montesinos huyó a Venezuela, donde fue detenido en el 2001 y devuelto a Perú.

El domingo 24 de junio de 2001, el sector de Niño Jesús, en el oeste de Caracas, se despertó con un pequeño grupo de periodistas que fotografiaban la fachada de una casa que destacaba en la zona por ser más grande y menos humilde que las demás.

Si bien era y continúa siendo una zona con altos niveles de delincuencia, sus habitantes nunca habían estado acostumbrados a la presencia de la prensa ni de la policía.

Sin embargo, el origen del alboroto aquel día no era la delincuencia común, sino que las autoridades venezolanas acababan de capturar en esa casa a un tal Vladimiro Montesinos.

«Pero, ¿quién es ese?», se preguntaban desconcertados algunos vecinos del humilde barrio. Muchos no tenían ni idea de que se trataba de uno de los hombres más buscados en toda América Latina y que estaba incluso solicitado por la Interpol.

Lo negaron todo

Inicialmente, las autoridades venezolanas negaron en numerosas ocasiones la versión de que Montesinos había ingresado a Venezuela, pero a finales de abril de 2001, el entonces ministro del Interior y de Justicia, Luis Miquilena, admitió que el prófugo de la justicia «había estado» en Venezuela.

Incluso, el diputado chavista Pedro carreño, se atrevió a decir que Montesinos había muerto.

Miquilena también confirmó que Montesinos se había sometido a una cirugía facial en una clínica caraqueña, como lo habían informado los medios de comunicación.

Estas declaraciones tuvieron lugar luego de que fracasara un plan para detener a Montesinos, quien había sido ubicado en los llanos venezolanos por la periodista Patricia Poleo, del diario El Nuevo País.

Ella obtuvo y publicó reportes de que Montesinos se hallaba en la hacienda «Hato Piñero», en el estado Cojedes.

«La razón de por qué terminó en Venezuela todavía es un misterio. Se suele decir que fue a Venezuela porque tenía un pacto con Chávez, quien había estudiado en Perú cuando era cadete y tenía buenos vínculos con los militares peruanos, pero esto ha sido imposible de confirmar», explica Luis Jochamowitz.

Destaca que para Montesinos su huída a Venezuela y su posterior captura no representó solamente un derrumbe político, sino también psicológico.

«Perdió sus facultades, el control sobre su propia libertad. Cayó en manos de un grupo que quería extorsionarlo, sacarle hasta el último centavo. Finalmente lo traicionaron cuando la presión internacional se hizo demasiado fuerte. Desde el poder en Caracas los obligaron a entregarlo y regresó a Perú prisionero», explica.

Poleo, quien además escribió el libro «Tras la huella de Montesinos», respalda la versión de que el gobierno de Chávez inicialmente le habría brindado protección a Montesinos y luego no tuvo más remedio que entregarlo. Algo que el chavismo ha negado reiteradamente.

Su investigación sobre el caso la hizo ganadora del Premio Rey de España en 2001.

Fue el mismo Hugo Chávez quien confirmó la captura del prófugo peruano aquel domingo 24 de junio.

«Agarramos a Montesinos, anoche, en Caracas», declaró a su salida del Hotel Intercontinental de Valencia, Venezuela, donde los cinco mandatarios de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) celebraban un consejo presidencial.

«Está en este momento detenido, ya di las instrucciones al ministro del Interior, Luis Miquilena, para comenzar todos los trámites y devolverlo, en menos de lo que canta un gallo, para ponerlo a la orden de las autoridades de la República del Perú», agregó el mandatario venezolano, recuerda un trabajo de la BBC.

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