jueves, mayo 26, 2022

NI MALA SUERTE ni brujería: mitos acerca de los gatos negros y el origen de esta superstición

En la Edad Media los gatos negros casi llegaron a extinguirse en Europa. Pero, estos felinos, bellos como cualquier otro, eran adorados en el antiguo Egipto

Las supersticiones relacionadas con los gatos comenzaron en la Edad Media. Los tribunales de la Inquisición protagonizaron uno de los capítulos más sangrientos y oscuros de la historia de la humanidad.

En Europa torturaron y quemaron a muchas personas en la hoguera por supuestas prácticas de brujería o relaciones con el demonio. Los gatos negros tampoco se libraron de la barbarie.

En la Edad Media se creía que los gatos negros eran los sirvientes malvados y sobrenaturales de las brujas, enviados por el mismísimo Satán.

También se pensaba que eran brujas que se transformaban en criaturas sigilosas y nocturnas para llevar a cabo sus prácticas de brujería.

En esa época la gente creía que su presencia acarreaba tristeza y melancolía; se les consideraba audaces, crueles y despiadados y se les imaginaba atacando y arrancando los ojos de sus víctimas, dice el portal Muy Interesante.

La solución para evitar estos supuestos males inherentes a los felinos pasaba por quemarlos y hasta tirarlos desde las torres de las iglesias.

En algunos países de Europa como Alemania, Francia o Inglaterra, la fiesta del Día de Todos los Santos comenzaba con la quema de cajas y sacos llenos de gatos vivos.

Por último, otra de las bárbaras costumbres se producía en París, durante la noche de San Juan se quemaban gatos en presencia del Rey y en las ferias.

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La peste negra

Todo esto condujo a la erradicación generalizada de los gatos negros en Europa. Esto trajo consigo un evento inesperado que algunos calificaron como el castigo por las atrocidades cometidas. Nos estamos refiriendo a la expansión de la peste negra.

La no prevista consecuencia de la despiadada persecución de los inocentes animales por el solo hecho de tener el pelo negro, fue una plaga de ratas y ratones. La invasión de roedores asoló los pueblos y las ciudades europeas afectando de manera muy grave las cosechas y los recursos alimenticios de la población.

Esta situación se agravó con la llegada de la peste negra, que acabó con la tercera parte de la población. Esta enfermedad se convirtió en una verdadera epidemia, facilitada por la reproducción incesante de ratas y ratones, transmisores de la enfermedad que invadieron los territorios humanos al no tener que enfrentarse con su depredador natural: el gato.

El pueblo se dio cuenta de que donde había gatos, la enfermedad no hacía estragos. De este modo, la gente dejó de perseguirles, porque finalmente entendieron el beneficio que su presencia les proporcionaba.

Adorados como dioses

Actualmente, existen numerosas historias y leyendas vinculadas a los gatos negros y a la mala o buena suerte. Lo cierto es que cada país cuenta con sus propias leyendas acerca de estos felinos.

En cambio, esa mala suerte no era asociada a estos felinos en el Antiguo Egipto. Allí, todos los gatos, incluido el gato negro, eran venerados y protegidos por ley por considerarse animales sagrados.

De hecho, en el antiguo Egipto los gatos fueron uno de los animales más adorados, debido a que el antiguo dios egipcio llamado Bastet a menudo era representado como una mujer con cabeza de gato negro. Una creencia que también compartían los romanos, pero que con la llegada de la Edad Media acabó relacionándose con la brujería y la mala suerte.

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