viernes, septiembre 17, 2021
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David Mendoza yamaui
Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas Director de H&Y Consultores Director de Termómetro Económico Academia Virtual Profesor Universitario

Negociación
N

En Venezuela la palabra “negociación” se ha vuelto muy peligrosa políticamente. Pronunciarla sin tapujos, asegura la ira de una buena parte de aquellos que hacen política a través de las redes sociales y de uno que otro “líder” (digamos), de algún partido político sin vocación real de poder. Es tan profundo el estigma, que decidí rezar un rosario completo para atreverme a pronunciarla en este artículo, más aún, ahora que vuelvo de mi descanso de la columna semanal. “Negociación”.

¿En la vida política del país?

En todos los escenarios de la vida cotidiana. Negociamos con nuestra familia, con nuestros amigos, con el verdulero de la esquina. La vida es una constante negociación. En un caso como el venezolano ¿A quién o a quiénes les conviene que no exista negociación? Ayer leí una noticia que decía que las negociaciones entre Trump y Maduro fracasaron por la exigencia de este último de que Saab fuera liberado. Yo lo dudo mucho. Convenientemente para Trump, cumplió con la oposición de Guaidó creando una estructura política paralela que opera en el extranjero, con lo que eso significa en la administración de los activos venezolanos afuera, y por otra parte, no le hizo ni coquito a la hegemonía madurista, arrogante y grotesca que “reina” en este su país de gobernantes y vasallaje. Con esto último, no alteró sus acuerdos con Putin. Claro, es mi opinión. Tan discutible como todas.

«Negociamos con nuestra familia, con nuestros amigos, con el verdulero de la esquina. La vida es una constante negociación. En un caso como el venezolano ¿A quién o a quiénes les conviene que no exista negociación?»

¿Y Maduro?

Me imagino que engordando feliz. Si lo que me preguntas es la negociación de la Presidencia de la República, en términos formales todo se puede negociar, pero para negociar hay que tener con qué negociar. Si tú querido lector, fueras asesor de Maduro, y supieras que si no negocia la presidencia no pasa nada ¿Le recomendarías que lo hiciera? Por supuesto que no. Para negociar la presidencia hay que tener con qué negociarla. Sin embargo, se puede negociar para alcanzar objetivos comunes que son importantes para todos. También escuché a un periodista al cual admiro, y que me parece que trabaja con mucha seriedad, que se iba a negociar la presidencia este año con el gobierno de Biden. La verdad, no creo que eso sea exacto. Estoy seguro que se va a negociar con el gobierno de Biden, pero la presidencia no se va a poner en la mesa a menos que se contraponga algo de igual magnitud. Por eso, recomiendo votar en todos los procesos electorales.

¿Existen técnicas de negociación?

Sí. Existen técnicas que nos ayudan a entender el proceso y a obtener mejores resultados, con ellas podemos resolver conflictos y tener una vida más sana y productiva, mejorar nuestra relación con aquellos que no congeniamos, y aprender a buscar soluciones creativas a problemas cotidianos. Siempre estamos negociando, pero lo hacemos sin técnica ni conciencia.  

¿A negociar?

En las sociedades de órdenes cerrados y castigos férreos, juicios militares y campos de concentración es donde no se negocia. Aquí en Venezuela gracias a Dios aún podemos negociar y eso vale mucho. Así que no nos de pena decirlo: “NEGOCIACIÓN”, repítelo: “NEGOCIACIÓN”.  

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