lunes, septiembre 27, 2021

Mineros del río Guaire prefieren morir de coronavirus que de hambre (+video)

Todo el que transita por la ciudad de Caracas ha visto el río Guaire y percibido su peculiar olor putrefacto. Pocos se atreven siquiera a caminar por los alrededores.

En época de pandemia, hay quienes sí lo hacen y hasta se meten por necesidad: «los Garimpeiros», los que buscan las joyas que sin querer se van por las tuberías de las viviendas y desembocan en este pestilente río.

El equipo de Impacto Venezuela se adentró en este lugar al percatarse que un grupo de hombres se sumergían en estas aguas en medio de una cuarentena radical, donde los ciudadanos deberían permanecer en sus hogares. Llegar a ese punto a la altura del Jardín Botánico, no fue fácil. Caminar entre la maleza, basura, restos de excremento y el riesgo de ser interceptados por delincuentes nos exponía.

Incluso, abordar a estas personas fue complicado al principio. Nos pedían «una colaboración», dinero para comprar aguardiente para soportar el frío. Eso nos argumentaron. Sin embargo, pudimos conversar con ellos sin problema y obtener el testimonio de uno.

Pedro Sánchez es uno de los mayor edad y con años trabajando como «Garimpeiro». Es guía para otros más jóvenes en la búsqueda de algún objeto de valor que puedan vender y así comprar alimentos para llevar a sus hogares.

Una tarea que implica morir en el intento. La corriente es fuerte, el nivel de contaminación aún peor, pero por si fuera poco, existe un virus mortal en el ambiente, pero eso los tiene sin cuidado.

Su mayor preocupación es otra.

«El hambre es más peligrosa que la pandemia. Uno con hambre y sin trabajo o sueldo fijo, imagínate uno no se puede quedar acostado», dijo.

Muchas personas se preguntan cómo es que ellos no se enferman, pero quizás, la respuesta es que crean anticuerpos que los protegen de alguna forma. Sin embargo, al llegar a sus casas se lavan hasta con cloro. Lo que si no sabemos es hasta qué punto son inmunes al Covid19.

Los «Garimpeiros»no son los únicos que se meten al Guaire, también están las personas en situación de calle. Más de una vez se les ha observado bañándose en este río de aguas negras.

El río Guaire es una de las tantas obras inconclusas del régimen venezolano.

«Daniel, te invito a que vengas el año que viene y nos bañemos en el Guaire, hasta un sancocho vamos a hacer»

Así le dijo el difunto presidente Hugo Chávez a su homólogo nicaragüense Daniel Ortega a finales del año 2005, cuando anunció que todos los que lo quisieran podrían, en un plazo relativamente breve, darse un «chapuzón» en el río que recorre la capital del país.

La primera etapa de desarrollo del proyecto abarcaba desde el nacimiento del río, en San Pedro de los Altos hasta la quebrada Anauco. Se aseguraba para ese entonces, que a finales de ese año, 2006, «el caraqueño podría observar un Guaire más limpio en el oeste de la ciudad». Algo que hasta el sol de hoy, hace 15 años, no ha ocurrido.

La inversión aprobada era de 653 millardos de bolívares, nadie sabe que pasó con ese dinero. El Guaire está peor que nunca, mientras Venezuela entera atraviesa también una crisis con el sistema de agua potable por tuberías.

A diario se registran protestas y ciudadanos en las calles buscando el vital líquido, hasta debajo de las piedras. ¿Quién puede cumplir con la medida de prevención de lavarse constantemente las manos ante el riesgo latente del coronavirus?. Tener agua potable por tuberías en los hogares venezolanos se ha vuelto imposible, y si con suerte le llega, su color es amarillento y maloliente. ¡Así está Venezuela hoy!

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