lunes, julio 26, 2021

¡MÁS QUE CUBA! Venezuela es el país más alejado de la democracia en América

El semanario The Economist reveló el informe sobre el Índice Democrático del 2020, donde Venezuela comparte los primeros lugares junto con Cuba y Nicaragua, entre los países que calififican como más totalitarios

Decir que Venezuela es el país menos democrático de América Latina es mucho. Pero determianr que le gana a Cuba, es demasido.

No obstante, un informe del semanario The Economist, correspondiente al 2020, señala que entre los 57 países del mundo con regímenes totalitarios, Venezuela está entre los primeros.

«La extensa mayoría de estos sistemas totalitarios se ubican en África y Asía, pero tres se ubican en América Latina y Venezuela, Cuba y Nicaragua», señala el documento.

Explica que actualmente en el mundo existen solo 23 territorios con democracias plenas. Otros 52 tienen democracias imperfectas, 37 regímenes híbridos y 57 con autoritarios.

En ese listado del desarrollo de la democracia Venezuela ocupa el puesto 143. Sólo ligeramente menos alejado de la democracia se encuentra Cuba, en el puesto 140 y Nicaragua en el 120.

El puesto 167, él último, lo ocupa el régimen de Corea del Norte. Y del lado contraro, Noruega ocupa el puesto número 1 en democracia.

Por otro lado, The Economist  encontró en la región lo que denomina «régimen híbrido». Esta es la calificación para países con ausencia de libertades y en camino de posibles dictaduras. En esos casos figuran Bolivia, Guatemala, Honduras, Haití y El Salvador.

Em el continente americano solo cuatro naciones calificaron como «democracia plena». Uno de ellos Canadá. En América Latina tres países ocupan ese mismo rango: Costa Rica, Uruguay y Chile.

El resto de las naciones americanas, incluyendo Estados Unidos, se consideran «democracias imperfectas».

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El Índice de Democracia

La Unidad de Inteligencia de The Economist elabora el Índice de la Democracia en el mundo desde 2006. Para ello usa cinco variables: proceso electoral y electoralismo, funcionamiento gubernamental, participación política, cultura política y libertades civiles.

De allí la distinción entre países y territorios con «democracia plena», «democracia imperfecta», «regímenes híbridos» y «regímenes autoritarios». Todo depende de la nota global que obtienen en las distintas categorías que se evalúan.

Según el informe de The Economist de 2020, citado por el diario ABC, solo aproximadamente la mitad de la población mundial, 49,4 %, vive en una democracia. Mientras que solo el 8,4 % reside en un territorio con una democracia plena.

Así, más de un tercio de la población mundial se encuentra bajo un gobierno autoritario, con una gran parte en China.

Democracia y pandemia

Si se compara con los resultados de años anteriores, la democracia no ha gozado de buena salud. En 2020, el poder democrático sufrió un duro golpe debido a la pandemia de coronavirus.

Em consecuencia, la puntuación global media en el Índice de Democracia 2020 cayó del 5,44 en 2019 al 5,37.

De este modo, nos encontramos ante la peor puntuación mundial desde que se elaboró por primera vez este informe. Los resultados del 2020 representan un deterioro producido en gran parte, pero no exclusivamente, por las restricciones impuestas por los distintos gobiernos nacionales para paliar los efectos de la pandemia, que limitaban las libertades individuales y civiles.

La pandemia de coronavirus ha cambiado la vida de la población mundial en muchos sentidos. No solo ha supuesto una importantísima crisis sanitaria. También ha afectado gravemente a la economía, a la calidad de vida de los individuos y al estado de salud de la democracia.

Siguiendo el ejemplo de China, el país en el que comenzó el primer brote de la COVID-19, muchos países decidieron, no solo cerrar sus fronteras, sino con finar a la población.

Esta medida se usa para prevenir el contagio de la enfermedad. No obstante, también supone un duro golpe para las libertades individuales y derechos civiles.

Sin embargo, como señalan desde The Economist, la mayoría de los gobiernos democráticos concluyeron que, ante el peligro para la vida, se justificaba «una pérdida temporal de libertad.

Solo que en algunas naciones, la pérdida de ciertas libertades civiles, sumada a los ataques a la libertad de expresión, desemboron «en una pérdida generalizada de puntuaciones sobre todo en las categorías de libertades civiles y del funcionamiento gubernamental».

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