domingo, julio 25, 2021

“Manita no puedo respirar, me estoy muriendo»: las últimas palabras de la víctima de explosión en Monagas

Laura Figuera, de 28 años, falleció a casa de un paro cardiaco, tras sufrir quemaduras de tercer grado en 70% del cuerpo, durante la explosión en Monagas

«Manita no puedo respirar me estoy muriendo”. Es lo último que dijo Laura Figuera (28) a su hermana Soranni Ydrogo. Con esas palabras se despidió de su hermana y no la volvió a ver con vida. Ella es la primera víctima fatal de la explosión en Monagas.

Laura Figuera perdió la batalla y falleció este primero de enero. Estaba en la unidad de quirófano. A la joven le hacían las curas correspondientes, tras resultar con quemaduras de tercer grado en el 70 por cierto de su cuerpo. Sufrió un paro cardiaco, publicó el Periódico de Monagas.

Su hija, Xavielis  de 5 años también se encuentra recluida en el hospital de Maturín. Su estado de salud no es del todo favorable. Familiares indicaron que la pequeña presenta una infección respiratoria. Junto a otros niños, ella también es víctima de la tragedia del Caño de Los Becerros.

Desconsolada,  Ydrogo dijo: “mi hermana me mando a llamar, pero las enfermeras no me dejaban pasar. Tanto pelear y como pude logre entrar”.

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“Tápame que tengo frio me decía mi hermana, yo le respondí: mana clama la sangre de Cristo, mana lucha por tu hija”, relató.

“Desde el 31 comenzó a presentar dificultad para respirar y no le hicieron nada. La enfermera sabía porque le repetí que le faltaba oxígeno y no hicieron nada”, lamentó.

Destacó que luego «la metieron para quirófano a hacerle la limpieza y allí fue que la dejaron morir. Ella necesitaba oxígeno y la dejaron sola. Y regresaron cuando ya estaba muerta”.

“No podía respirar bien, era lo único. Lo único que pedimos es que nos ayuden, a los que quedan allí que los pasen a otro hospital para que los atiendan, ellos sufren y sufrimos nosotros como nosotros”, continuó.

“Ella no se quería morir, me dijo que la ayudara, no pude hacer nada. No queremos perder a la niña tampoco”, pidió angustiada Ydrogo.

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