lunes, julio 26, 2021
EspecialesOpiniónMaduro afina su big data mirando al 21N

Maduro afina su big data mirando al 21N
M

Big data ha llegado a la política, por lo cual la lectura de los datos permitirá entender el comportamiento de los usuarios- electores. En los próximos años, las estrategias de los partidos políticos y sus candidatos podrán segmentar, apuntar y disparar a objetivos específicos del mercado electoral, de manera tan precisa como inaudita.

Entre las ayudas de utilizar la data se encuentra la predicción del comportamiento electoral de la audiencia, pues permite extraer gustos e intereses para diseñar programas políticos ajustados a sus necesidades. Además, mide las opiniones sobre problemas que importan a la sociedad y provoca una mayor interacción entre la política y los ciudadanos.

El experto en la temática, el coreano Han, Byung Chul, define el Big Data como: Un instrumento psicopolítico eficaz y eficiente que permite la obtención de un conocimiento integral de la manera en que se establecen las relaciones sociales en el entramado mediático de la cibersociedad, viabilizando la búsqueda y análisis de grandes datos.

En las elecciones norteamericanas de 2012 la palabra «Big Data político» tomó un espacio de relevancia. Fue cuando se descubrió que un equipo de informáticos, sociólogos, politólogos y matemáticos, denominado el equipo de “La Cueva”, se dedicó a unificar todas las bases de datos que habían empleado los diversos equipos de campaña demócrata en 2008 y a sumar una nueva capa de datos, incluyendo ahora el big data social, con datos conseguidos en redes sociales. El resultado: una gran base de datos que incluía listas de donantes, datos recogidos por encuestadores y voluntarios, información y análisis semántico de redes sociales y mucho más.

Todo en un único lugar, todo para poder analizar la conducta de los votantes y cómo impactar mejor con un solo mensaje. Para eso sirve el big data en política. Es decir, saber qué sienten, por qué, con quién y cómo viven sus identidades múltiples en la sociedad conectada Vivimos en un mar de datos.

El big data nos empequeñece, abruma y nos convierte en cifras medibles y cuantificables, mientras crece más allá de nuestra comprensión. Pero estos datos, que aumentan de forma desenfrenada y que nos podrían resultar básicos en una campaña electoral, o para comunicar desde un Gobierno, a menudo no son bien aprovechados, sino ignorados o sobreestimados.

Una particularidad relevante, es que con el empleo de la Inteligencia Artificial y Big Data se pueden construir realidades para conducir y manipular el mundo físico y sus interacciones sociales, controlando y distorsionando procesos de cualquier índole, lo cual puede llegar, a dominar, influenciar y modelar el comportamiento del cerebro humano desde el mundo digital, empleando la ciencia con interferencia de los valores. Alves, M. (2020).

El régimen de Nicolas Maduro gana muchas elecciones en minoría con un peso específico gracias al análisis y al cruce de su robusta big data, es una verdad que el PSUV y el régimen conoce de manera muy exhaustiva al ciudadano venezolano, sus características, preferencias, necesidades y deseos.

Esta herramienta le permite al régimen mantener un estratégico control social sino acercarse de manera vital y efectiva determinados estratos sociales de la población, en este caso D/E. Esta gente produce a través de las redes una gran cantidad de datos significativo incluso para el control social. Maduro tiene un gran desafío con el próximo proceso electoral de 21N, sabe que no son tiempos de la marea roja y menos de los petrodólares.

Sin embargo, se maneja sobre la base de una big data que mueve a su capital político en los momentos de votaciones para ganar y apuntalar un proceso agotado y sin futuro, según todos los estudios de opinión pública. Además, en tiempos electorales toda estrategia de guerra es válidas, el régimen conoce algunas practicas conocida como “spam electoral”:   

A.- Elaborar perfiles ideológicos de los votantes, Gracias a la recogida de datos mediante el rastreo de la actividad de los ciudadanos en redes sociales y páginas web, podrán elaborar perfiles de cada uno, detectado qué problemas nos preocupan, intereses tenemos, partidos que apoyamos, etc. Llegando incluso a poder detectar variables que te han hecho cambiar el voto en determinados momentos.

B.- Averiguar cómo contactar contigo de forma privada, El envío de propaganda electoral por medios electrónicos o sistemas de mensajería y la contratación de propaganda electoral en redes sociales o medios equivalentes no tendrán la consideración de actividad o comunicación comercial.

C.- Enviar propaganda personalizada, Como en cualquier empresa, los partidos políticos, pretenden crear publicidad electoral al maximizando los beneficios, o votos en este caso. Con los datos a los que tendrán acceso podrán enviar un mensaje totalmente personalizado a tus puntos de interés y de esta forma crear el mensaje más eficaz posible.

D.- Explotar «tus demonios» Como se habla en marketing, cuando se crea un buyer persona se buscan sus “puntos de dolor”, es decir, qué motivos necesita el usuario para consumir un producto. De la misma forma la publicidad electoral personalizada puede atacar más a estos intereses, no solamente de forma positiva, explicando las propuestas del partido que la realiza en torno a esos puntos. Y también de forma negativa, poniendo énfasis en los errores de otros partidos o las necesidades o miedos del votante.

No obstante, políticos, gobernantes, empresarios, analistas y consultores tendrán que evolucionar hacia este nuevo paradigma en el que la sociedad hiperconectada deja de ser una masa estandarizada, para convertirse en individualidades que expresan sus opiniones, reclamos, sentimientos y temores.

Marcos Hernández López presidente Hercon Consultores

Correo: hernándezhercon@gmail.com

Síguenos en Twitter: @Hercon44 / @Herconsultores / IG: @hercon44

LO + VISTO