jueves, septiembre 16, 2021
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Luis Somaza
@LuisSomazaC

Líderes en dictadura: los riesgos que implica serlo en Venezuela
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No es una señal de debilidad afirmar una realidad, quienes hemos dado la cara durante el proceso de lucha contra la dictadura de Nicolás Maduro hemos aceptado los riesgos de serlo, pese a las consecuencias que eso conlleva.

Desde Hugo Chávez, la persecución, la tortura y los presos políticos han formado parte importante de la amenaza que representa defender la libertad en un país donde los derechos humanos están prácticamente por el suelo.

Hoy nosotros vemos a nuestro presidente, Juan Guaidó, firme por convicción en esta lucha que nos ha tomado más tiempo de lo necesario, pero también la que nunca hemos abandonado; sin embargo, su esposa, hija y familiares han sido hostigados solo por pertenecer a su núcleo familiar.

La madre de nuestro diputado de la legítima Asamblea Nacional, Armando Armas, fue detenida por las fuerzas policíales de Maduro en Anzoátegui por su vinculación con el parlamentario, allanaron su casa y la sometieron a interrogatorios.

Lo mismo ocurrió con el diputado Simón Calzadilla tras la detención de su esposa y dos hijas, ambas menores de edad, 

No son las primeras denuncias por acoso y violaciones a los DDHH, parlamentarios como William Dávila, Gaby Arellano, Juan Requesens y muchos dirigentes opositores más, como en mi caso particular, hemos evidenciado y denunciado las persecuciones contra nuestros familiares.

“Quienes hemos dado la cara durante el proceso de lucha contra la dictadura de Nicolás Maduro hemos aceptado los riesgos de serlo”

LUIS SOMAZA

Ser líder en dictadura significa que en cualquier momento te podrían inventar cargos para encerrarte en un calabozo, sin derecho a visitas, atención médica o a un derecho procesal justo y equilibrado.

Vivir en dictadura significa luchar en un campo de batalla sin reglas, donde quienes usurpan el poder se aprovechan de las riquezas del país para someterlo y fomentar la intimidación y la corrupción.

No es un signo de debilidad admitir que esconderse y alejarse de nuestros seres queridos, todo lo contrario, refuerza nuestro compromiso.

Cuando hablamos de que no hay garantías en Venezuela, esta situación lo reafirma. Cuando una madre puede ir a prisión solo por tener un hijo activista o político, entiendes la bajeza de quienes alzan una falsa bandera de democracia

Mientras mi hija nacía, los esbirros de Maduro querían encerrarme sin haber cometido ningún delito. Así como yo no pude ver a mi hija nacer ni acompañar a mi esposa en ese proceso, el Presidente tampoco puede ver a su madre mientras está enferma.

La empatía entre los venezolanos es un principio y un valor que debemos recuperar para entender que la unidad es importante, que a todos nos afecta la crisis y la mala gestión de un criminal, pero que, pese a ello, no abandonamos a un país entero.

Los objetivos deben unirnos y la mayoría de Venezuela grita que exige un cambio pero también justicia, libertad y el fin de la crisis.

Quienes hoy están en el exilio no se fueron por gusto, se fueron a fortalecer las alianzas internacionales y a luchar desde una tierra que no les pertenece.

Todos tenemos un rol y como venezolanos lo asumimos con dignidad, confianza y valentía. Tenemos más de 30 millones de hermanos y los criminales son mucho menos pero que utilizan las armas para intimidarnos.

Si solo un millón nos unimos, salvamos a Venezuela.

Las garantías para un proceso electoral transparente, liberación de presos políticos, ingreso de la ayuda humanitaria y vacunas, así como medidas para frenar la crisis son las exigencias que hoy nos hacen sentarnos para llegar a un acuerdo.

Aquí nadie se sienta a complacer a un criminal, aquí quienes seguimos de pie frente a la dictadura, estamos convencidos de que la mediación internacional y la unidad nos hará revivir a nuestro país realmente libre.

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