lunes, diciembre 6, 2021
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Andrés Villota Gómez
@AndresVillotaGo

La advertencia de Pandora
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Juvenal Ovidio Ricardo Palmera Pineda alias “Simón Trinidad” le entregaba la información financiera de sus clientes, los padres de sus amigos, a los terroristas de las FARC, sus compinches, para que los secuestraran y cobraran de rescate el dinero que tenían consignado en el banco en donde trabajaba como cajero, Juvenal Ovidio Ricardo Palmera Pineda. La violación de la reserva bancaria y de la privacidad de datos sobre la información financiera, divulgada y utilizada para cometer delitos de lesa humanidad. Ante esa amenaza, obvio, las personas medianamente sensatas huyeron con sus capitales de Colombia en una de las épocas más oscuras de la historia contemporánea de Colombia (solo superada por la Era Santos) en la que, además, Ernesto Samper Pizano era el presidente.

Siendo corredor de bolsa, fui testigo de la fuga masiva de capitales por culpa de la incertidumbre y de la falta de confianza, las peores enemigas para la inversión sostenible en el largo plazo, sumada a la percepción negativa que tenían, en el mundo, los grandes tomadores de decisiones de inversión por ser considerada Colombia un narco Estado con un presidente que, en cualquier momento, podía ser capturado por la DEA. Era tan evidente ese temor que hasta el mismo Ernesto Samper Pizano le encargó a su médico personal que le hiciera una cápsula de cianuro para cargar en el bolsillo por si lo capturaban, lo mismo que hizo Adolfo Hitler y sus secuaces cuando se dieron cuenta que habían perdido la guerra y que los iban a capturar por todos los crímenes que habían cometido.  

La fuga de capitales solo se detuvo cuando el presidente Álvaro Uribe Vélez promulgó sus políticas de la Seguridad Democrática y de la Confianza Inversionista. Desde ese momento, por la protección a las libertades económicas y a los derechos humanos, retornó el optimismo y las perspectivas positivas se apoderaron de los inversionistas locales que repatriaron sus capitales y los inversionistas internacionales vieron como existía la posibilidad de invertir en Colombia en un entorno seguro sin la amenaza permanente de la acción terrorista y criminal de las FARC y del ELN. El precio del dólar cayó y el peso colombiano ganó valor por cuenta de la enorme demanda de pesos colombianos por parte de los inversionistas que querían entrar a invertir en nuestro país. El precio de las acciones que cotizaban en la BVC se incrementó en más del 400% durante la Era Uribe.

Sin embargo, y contrario a todas las expectativas creadas por la supuesta continuidad en las políticas del gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, la pésima gestión de Juan Manuel Santos Calderón y de sus 68 ministros, logró revertir esa tendencia y los capitales y la inversión salieron despavoridos ante la enorme amenaza de que pasara todo lo que está pasando en la actualidad pero elevado a la ene. La híper devaluación del peso colombiano ocurrida en el año 2015 fue la lógica consecuencia de la fuga de capitales que, ante la inmensa demanda de dólares para salir del país, aumentó el precio del dólar más del 60%.

Hoy es imposible que algún tomador de decisiones de inversión, medianamente informado, se le ocurra invertir en Colombia. En coyunturas de crisis como la actual, provocada por la pandemia y por las cuarentenas obligatorias, la aversión al riesgo aumenta por lo que el movimiento natural de los capitales es el de buscar refugio en la seguridad de las economías más solidas y fuertes. Sin embargo, el refugio lógico que ofrecía la economía de los Estados Unidos, dejó de ser una opción desde la aparición de Joe Biden. En la actualidad, existe una alta probabilidad que los Estados Unidos deje de pagar lo que debe, algo impensable con el presidente Donald Trump en al Casa Blanca. Los inversionistas prefieren comprar oro y plata antes de comprar un Bono del Tesoro de los Estados Unidos de América.

Sin inversión extranjera, con dificultades para obtener financiación a través de los mercados de deuda pública, los Estados se ven abocados a aumentar el recaudo de impuestos. La publicación de los Pandora Papers es el llamado de emergencia, el SOS desesperado de esa minoría de burócratas que dominan a la mayoría y que necesitan quitarle los recursos a otros para poder vivir o de lo contrario tendrían que trabajar y producir, oficio para el que no son aptos. Les tiene sin cuidado si hay inversión que genere empleo y crecimiento económico, lo importante para ellos (los burócratas) es que les paguen su sueldo y exista lo necesario para que les mantengan sus enormes privilegios.

A todos les han hecho creer que los únicos que pagan impuestos son Shakira, Messi, Julio Iglesias, los Rockefeller, los Rothschild y Residente. En Colombia se inventaron que solamente el 0,008% del total de la población, paga impuestos para mantener al 99,992% de la población. Ayuda a que la gente tenga esa percepción que la mujer más influyente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, la ex mesera, Alexandria Ocasio-Cortez se colara en una fiesta de ricos con un vestido que decía “Tax the rich” (Impuestos para los ricos). Todos respiran aliviados, se sienten felices y se creen los más astutos del salón porque no tienen que pagar impuestos, como si nunca se hubieran dado cuenta que, desde siempre, han tenido de “socio” al Estado quitándole mensualmente un trozo de su salario y cada vez que van al mercado le quitan otro pedazo de lo que pagan por cada cosa que compran, vía precio.

En la realidad, los impuestos los pagan todos, no solamente los más ricos. La generosidad migratoria de España y de Portugal con el cuento de pedir perdón histórico por haber expulsado a los judíos de origen sefaradí es una forma de ampliar su base gravable. Colombia debería hacer lo mismo y darle la nacionalidad colombiana a todos los españoles y pedirles perdón por haberlos echado de Colombia en la Guerra de la Independencia.

Ese modelo depredador no se limita a los Estados, sino que involucra a los supra gobiernos de las Naciones Unidas y de la Unión Europea. Es tal la voracidad de la Organización de las Naciones Unidas, por ejemplo, que ha creado iniciativas en las que integró a las grandes empresas del mundo para aumentar su base de ingresos que se limitaba a los aportes millonarios que pagan los ciudadanos de todos sus países miembros. Iniciativas como el Pacto Global o los Principios de Inversión Responsable exigen a las empresas privadas el pago de cuantiosos aportes anuales para sostener a esa masa inmensa de burócratas globales que les tienen que pagar para que, supuestamente, solucionen problemas inexistentes.

Esa minoría dominante se siente amenazada y ve comprometida su supervivencia en el futuro próximo por personajes como Javier Milei, quien podría ser el próximo presidente de Argentina en el año 2023 de mantenerse la tendencia actual en las encuestas, que tiene una teoría en la que afirma que los impuestos son un robo, un despojo de la propiedad privada por parte del Estado. En Madrid, la alcalde Isabel Díaz Ayuso, propuso eliminar todos los impuestos locales. Al interior de la Unión Europea, países como Polonia, Hungría, Eslovenia y la República Checa podrían seguir el camino del Brexit del Reino Unido, lo que es visto por los burócratas de Bruselas como una enorme amenaza para sus millonarios ingresos porque los países sin gobiernos socialistas son los que más pueden aportar a la Unión Europea por la fortaleza de sus economías gracias al libre mercado y a las libertades económicas que promueven sus gobiernos de Derecha.

La publicación de los Pandora Papers es una advertencia para las ovejas descarriadas que se salieron del redil y no están cumpliendo con pagar los tributos que tienen que pagar. Presenciamos la reinvención del modelo medieval del señor feudal que le cobraba tributos a la gleba a cambio de protección y de seguridad frente a la amenaza de las invasiones de bárbaros o para pagar las guerras contra el feudo vecino. La advertencia es clara: nadie puede dejar de pagar impuestos porque de eso vive la minoría que domina al mundo y, a cambio de pagar el tributo, los protege de amenazas tan peligrosas como el COVID19 y el cambio climático.

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– El resultado de la última encuesta publicada por la revista Semana muestra que en las elecciones presidenciales colombianas del 2022, ganaría el voto en blanco. Las elecciones se tendrían que repetir sin Gustavo Petro. Beneficiados los que pierdan en las encuestas o las consultas, que sí van a poder ser candidatos cuando se repitan las elecciones.

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