miércoles, junio 16, 2021

Guaidó está obligado a dialogar con Maduro tras el fracaso de sus «estrategias» para sacarlo

La oposición encabezada por Guaidó buscó el «todo o nada» al ir tras la cabeza de Maduro, a través de distintas vías, incluyendo la negociación, y eso es lo que le ha llevado a fracasar, porque no tiene la fuerza suficiente para ello

 La oposición encabezada por Juan Guaidó se prepara para iniciar un nuevo ciclo de conversaciones con Nicolás Maduro. Se trata de un intento por recuperar el terreno perdido tras el fracaso de su estrategia de «presión». También por la pérdida de popularidad de su liderazgo.

«Un acuerdo para salvar a Venezuela necesita de todos. La mayor y mejor unión posible, el acompañamiento de la comunidad internacional, la movilización interna por nuestros derechos y atender a los más vulnerables», dijo el opositor.

Tras dar vueltas sobre distintas vías de presión, que Maduro ha sorteado hasta llegar a parecer más fortalecido, Guaidó anunció su intención de retomar la negociación. Lo hará con los mismos mediadores de 2019 y las mismas peticiones. Es decir una delegación de Noruega y la celebración elecciones generales «libres» y «justas».

Vuelve a este mecanismo, al que se negaba a regresar, después de que un sector minoritario de la oposición se sentó a conversar con Maduro. Se trata de un grupo encabezado por el excandidato presidencial Henrique Capriles, recordó la agencia Efe.

De allí, salió el nombramiento de los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE). En este proceso, la oposición consiguió mayor participación, si bien el chavismo continúa con la mayoría.

Varios analistas consideran que la decisión de Guaidó de volver a la negociación se relaciona con que su principal estrategia fracasó. Lo hace porque quiere recuperar el protagonismo en las conversaciones.

«Guaidó se ve obligado a replantearse su estrategia porque ya ha perdido protagonismo sobre esa negociación». Así lo considera el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León.

Advirtió que el nombramiento del CNE no cambia el «control» que tiene Maduro sobre el ente. Pero constituye un paso en medio de un contexto en el que se cuestionó a sus antiguos rectores.

La oposición, como un todo y a la cabeza de distintos líderes, ha participado en varias negociaciones con Maduro. En 2013, 2014, 2016, 2017, 2019 y en 2020. Este último año una parte minoritaria se sentó en las conversaciones que, con interrupciones, se extienden hasta hoy.

En todos los procesos a los que la oposición asistió en conjunto, la principal meta fue la salida de Maduro. Pero no se ha conseguido el objetivo. Por ello se apostó a otras vías: sanciones extranjeras o protestas de calle. Y tampoco resultaron.

El bloque opositor se aglutinó también frente a la vía electoral con la que obtuvo resultados históricos al aplastar al chavismo con una mayoría en las elecciones legislativas de 2015, aún cuando no confiaba en el CNE.

A partir de ahí, volvió a apuntar a la salida de Maduro.

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Todo o nada

La oposición buscó el «todo o nada» al ir tras la cabeza de Maduro, a través de distintas vías, incluyendo la negociación, y eso, sostiene León es lo que le ha llevado a fracasar, porque no tiene la fuerza suficiente para ello.

El 2019 fue uno de los años más estelares de la oposición, cuando Guaidó se proclamó presidente interino obteniendo un claro respaldo popular e internacional; pero el suceso no tuvo la suficiente fuerza para hacer declinar a Maduro.

Maduro supo aguantar la presión, jugar sus cartas y emplear las instituciones que le son afines para sostenerse en el poder; la oposición abandonó el espacio electoral y las vías de negociación por considerar a Maduro un dictador, y en medio de esto, se dividió.

«El Gobierno hoy se siente mucho más fuerte que en el año 2019 (…) y que en el año 2020», sostiene el director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, Benigno Alarcón, quien considera que por ello «está dispuesto a negociar algunas cosas», pero no su salida.

«Creo que el Gobierno, en primer lugar, tiene como objetivo sacarse de encima las sanciones (…), que busca legitimidad internacional y busca que esta próxima elección -las regionales y locales del 21 de noviembre- tenga el menor número de excusas posibles para no ser reconocidas por la comunidad internacional», agregó.

Son elementos que tiene Guaidó para negociar, pero «no son suficientes» para que Maduro acceda a dejar el poder.

León señaló que quizás la vía más acertada en este nuevo episodio sería apostar por unas condiciones electorales que permitan un proceso lo suficientemente transparente, como la suspensión de inhabilitaciones políticas -unas 30 de opositores conocidos- o el regreso de los partidos más grandes a sus directivas originales, entre otros.

«La negociación es algo de largo plazo, no de corto plazo, es una cosa que va a demorar mucho tiempo», agregó León al insistir en que en la complejidad del caso venezolano es muy difícil pedir el «todo o el nada».

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