jueves, junio 24, 2021

Familia venezolana de 13 integrantes sufre en Lima los embates de la COVID-19

Los Hernández eran 14, pero el abuelo falleció el 21 de junio, víctima del coronavirus

Los 14 integrantes de la familia Hernández, oriunda de Barquisimeto, estado Lara, emigró a Lima, Perú, en el 2018, con la esperanza de mejorar su situación. Ya casi lo habían logrado, pero la pandemia de COVID-19 ha echado sus sueños al piso.

Ahora solo quedan 13, porque el abuelo, de 63 años, no pudo vencer la enfermedad y falleció.

Wilmer Hernández, su esposa Ruth, sus 9 hijos y dos tíos, se contagiaron de coronavirus y están aislados en su casa, en la populosa zona del sur de Lima, Villa María del Triunfo, donde viven cientos de los más de 800 mil venezolanos que han emigrado a Perú.

Contaron a la agencia de noticias AFP, que hace dos años, los 14 viajaron a Perú, en autobús y al llegar a la capital peruana comenzaron a trabajar.

El abuelo era integrante de un grupo de mariachis y una vez en Lima retomó el oficio, junto con uno de sus hijos. Los demás, excepto los niños, también trabajaban en diversas áreas, incluso en la economía informal.

«Nos iba bien», dijo la madre, tanto que sus ingresos les permitió alquilar una casa de ladrillos en el barrio y estaban saliendo adelante.

Todo bien, hasta que estalló la pandemia que en Perú ha golpeado muy fuerte y ha contagiado a más de 280 mil personas y cobrado la vida de 9 mil.

Uno a uno fuero cayendo con la enfermedad, comenzando por los niños, hasta que finalmente todos se contagiaron.

El abuelo estaba más grave y con ayuda de donativos de amigos juntaron para comprar un tanque de oxígeno para auxiliarlo, sin embargo no pudo. Incluso, hubo un momento en que Wilmer se privaba del respirador para que su padre pudiera usarlo. No sirvió de nada y falleció el 21 de junio.

Wilmer ahora es el más grave. Todos están encerrados en casa, nadie los visita, solo una médico y una enfermera del servicio de salud local, quienes van un día de por medio para revisarlos y aplicarles tratamiento.

«Se me tranca el pecho y empiezo a perder el conocimiento, (es) algo muy fuerte el dolor en la espalda. Me siento muy mal por las asfixias, a veces creo que no las voy a tolerar», dijo Wilmer a la agencia.

Para el cierre de la nota, Wilmer y su hijo mayor, de 25 años, empeoraron y tuvieron que ser hospitalizados. Lo último que se supo de Wilmer es que estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital de Villa El Salvador,

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