martes, junio 22, 2021

Falsos desertores: trucos del régimen para espiar en Colombia y otros países

España y Colombia han sido blanco de esta forma de actuar del régimen, para obtener información y luego desestabilizar a los gobiernos

Los casos de un agente chavista que quedó en evidencia por no saber ni una palabra del himno colombiano, de un sargento que vendía jugos frente a un cuartel y de otro uniformado que apareció entre un grupo de opositores en España revelan el modo de operar del régimen de Nicolás Maduro, para infiltrarse y hacer labores de espionaje.

La afirmación la hizo la periodista Sebastiana Barráez, quien destaca estos casos, como una forma de actuar que tiene el régimen para obtener información y luego desestabilizar a los gobiernos.

La noche del 26 de junio, en el barrio Siete de Agosto de Bogotá, organismos de Inteligencia colombiana capturaron a Ramón Rodríguez Guerrero, a quien prevén imputarle delitos, tales como falsedad en documento público y tráfico de migrantes.

Pero no es una persona de interés para el vecino país solo por esas razones, sino por algo mucho más complejo y que ha sido un procedimiento común del régimen venezolano desde hace años: implantar espías para obtener información clave.

Rodríguez se hacía pasar por opositor radical a Nicolás Maduro, pero el Gobierno colombiano detectó que no solo es hermano de una dirigente del chavismo sino que él mismo es simpatizante de la revolución bolivariana y tendría nexos con el grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Apure, donde tendría familiares según reveló el Diario El Espectador de Colombia.

Otro espía

Luego de un año de hacerle seguimiento, a principios de junio, el Ejército colombiano detuvo al militar venezolano Gerardo José Rojas Castillo, quien entró a Colombia solicitando Refugio y en realidad estaría prestando servicios de espionaje al régimen venezolano; eso ocurrió en la carretera entre la ciudad de Valledupar y el departamento de La Guajira, en la frontera colombo venezolana.

En el comunicado que emitió el Ejército colombiano, destacaron que “en el momento de su aprehensión esta persona tenía en su poder documentos que le acreditan como militar activo en el grado de sargento segundo”.

En una alcabala ubicada en un punto llamado La Ye de Corazones, fue detenido Rojas Castillo, quien a juicio de Inteligencia colombiana estaba en ese territorio para espiar las unidades militares, especialmente en los departamentos de La Guajira y Cesar.

También España

A principios del año 2016 varios venezolanos le pidieron al Gobierno español que se investigara la actividad de espionaje del entonces teniente coronel José Rafael Vásquez Mora, quien era funcionario en la embajada de Venezuela en Madrid y se había infiltrado en grupos opositores que realizaban actividades, contra el gobierno de Nicolás Maduro, especialmente la Asociación de Estudiantes Venezolanos en España, la Plataforma Democrática de Venezolanos en Madrid y la Asociación Civil de Venezolanos.

España se quejó y finalmente debieron salir de España 16 militares acreditados como personal diplomático de Venezuela en ese país, entre ellos Vásquez Mora, quien cumplía funciones como oficial adjunto a la Agregaduría de Defensa, pero se hacía pasar como estudiante opositor, usando nombres falsos, tales como Sebastián Urdaneta.

Un teniente retirado que responde al nombre de Edmelcar Delgado, fue clave para desenmascarar a Vásquez Mora, además de revelar que, en España, Estados Unidos, Panamá y Colombia, la labor de los agregados militares en las embajadas es la del seguimiento de personas opositoras al régimen venezolano.

Hay gran cantidad de militares y civiles descubiertos como espías, al servicio del régimen venezolano. Uno de los casos más emblemáticos fue lo sucedido con quienes pasaron a Cúcuta en apoyo a Juan Guaidó, a la lista de sumaron varios militares o policías de inteligencia que prestaban servicios de pasar información a los cuerpos de seguridad en Venezuela.

Incluso mucho después de haberse disuelto los grupos de Cúcuta, varios de los espías han tratado de influir en las necesidades de ellos para presentarles ofertas nada despreciables, para que regresen a Venezuela, donde los cuerpos de inteligencia como Sebin o Dgcim actúan como intermediarios para que les quiten las sanciones, a cambio deben grabar un video diciendo que Guaidó los traicionó, incluso señalando de estar involucrados en actos conspirativos a varios dirigentes de la Oposición venezolana.

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