viernes, enero 21, 2022

¡ES UN PECADO pretender mantener el poder! Llamado de la Conferencia Episcopal al madurismo

La Conferencia Episcopal culminó su asamblea anual denunciando que Venezuela está en manos de unas élites que se mantienen en el poder desde el populismo

«Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas. ¡Es moralmente inaceptable!”. Estas palabras están contenidas en la declaración final de la CXVII Asamblea Ordinaria Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana, en un claro llamado a la administración de Nicolás Maduro.

El evento culminó este jueves en Caracas, donde los representantes de la iglesia disertaron acerca de temas propios de la institución. Pero, sobre todo analizaron la situación de Venezuela, desde varios puntos de vista.

Monseñor Jesús González de Zárate, arzobispo de Cumaná y presidente de la CEV, leyó la exhortación. La misma denuncia que «la pandemia además de causar sufrimiento, dolor y muerte en la población, ha profundizado los males de los venezolanos. El pueblo vive una situación dramática y de extrema gravedad por el deterioro del respeto a sus derechos y de su calidad de vida, sumido en una creciente pobreza y sin tener a quien acudir».

«El ser humano con su dignidad, principalmente la persona pobre, es colocada a un lado por el régimen político», destaca. Y lo peor es que lo hace «para dar relevancia a un sistema ideológico excluyente», señala.

El episcopado lamenta que Venezuela esté en manos de «reducidas élites y grupos que asumen un poder populista». Además de «autocrático, con un control de todos los poderes públicos y del militar».

La CEV se mostró preocupada por lo que calificó como «escandalosas» realidades. Entre ellas el «desmantelamiento» de las instituciones y empresas del Estado y la pobreza de «la gran mayoría» del pueblo.

«Hay un objetivo de fondo: convertir al ser humano, creado por Dios como ser libre y responsable, en simple ejecutor de centros idolátricos de poder», enfatiza.

Expresa que lo que está verdaderamente en juego, en medio de todo este deterioro, es la persona humana en la plenitud de su vocación. Cuando una ideología se antepone como un sistema de poder, que violenta los derechos humanos y rechaza la dignidad de la persona, genera injusticia y violencia institucional. 

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Migración y pobreza

También se refirió a la «migración forzada» de casi 6 millones de venezolanos que han abandonado el país debido a la crisis.

Dice que los migrantes son «expatriados por falta de oportunidades de desarrollo en el país. Sobre todo jóvenes en edad productiva».

Menciona «la pobreza de la gran mayoría de nuestro pueblo, con particular acento en la desnutrición de la infancia y las situaciones de injusticias que viven las personas de avanzada edad».

A esta situación, la iglesia sumó los daños «psicológicos, morales y espirituales» vividos en lo que consideró como un drama en el país.

A nivel económico, la CEV denuncia «una gran contradicción. La economía venezolana se encuentra aún sumida en grandes deficiencias que impiden un trabajo digno y un salario justo».

Mientras, «hay cuantiosas inversiones se están dando en el país que solo benefician a pocas personas o grupos en áreas poco accesibles a la mayoría empobrecida de la población».

Lamenta que vayan «apareciendo, en nuestras ciudades, casinos y casas de juego, bodegones, restaurantes y hoteles, edificios y casas ostentosas. En todos los tiempos, el lujo y el desperdicio que ostentan unos pocos ofenden a Dios y a los hermanos, pero con mayor fuerza en este tiempo de pandemia y de crisis global que se vive en el país».

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