jueves, agosto 11, 2022

ENTREVISTA: El Santa de la Cota Mil se resolvió con azúcar, arroz y propinas

Carmela Longo
Carmela Longo
Periodista especializada en la fuente de entretenimiento.

Gilberto Sánchez tiene una empresa de seguridad cuando no dice «Jo jo jo»

Los caraqueños pensaron que la pandemia les quitaría la alegría navideña. Pero, como hace desde hace cuatro años, Gilberto Sánchez amaneció tempranito en la avenida Boyacá de Caracas; para darle la bienvenida al último mes de 2020. Así, la tradición de «El Santa de la Cota Mil» se mantiene. Y, además salió resuelto. Algunos conductores le dieron propina en dólares; otros le regalaron azúcar. Y otros, arroz. Santa, pues, hizo su agosto en Navidad.

La tradición de que el personaje de larga barba blanca y vestimenta roja y blanca, literalmente, parara el tráfico en la mencionada vía data de los años 50. Ramón Canela todos los 1 de diciembre era la alegría de la salida de Boleíta de la vía de circulación. No obstante, hace cuatro años, Canela se marchó con su familia a España; debido a la imposibilidad de cubrir el tratamiento médico que ameritaba. En febrero de 2019, falleció.

Este nuevo Santa de la Cota Mil apareció, por primera vez hace cuatro años. «Continuamos con la tradición desde la partida de Ramón Canela. Después de su muerte, honramos su memoria. Apenas terminé de repartir alegría; le mandé a su hija videos y fotos de lo que hicimos», comentó Sánchez.

El resuelve del Santa de la Cota Mil

En el momento en el que Canela era el que paraba el tráfico, Sánchez tuvo oportunidad de compartir con él. «Me causaba orgullo ver cómo se dedicaba a los niños. La gracia y bondad que transmitía. Cuando lo hice por primera vez, al ver la cara de los niños entendí la magia».

Y de magia, Sánchez sabe; porque es mago por afición. En su encuentro matutino no hace trucos, «más que darles caramelos. Me aseguro de llevar suficientes y, normalmente, me alcanzan».

Mientras él le da caramelos, la gente le dio, además de cariño, «azúcar, arroz y propinas en dólares». Sin duda, todo un resuelve en momentos de crisis.

El Santa de la Cota Mil y su duendecita, que es su hija. Foto: Cortesía Ginette González @ginettegm
El Santa de la Cota Mil y su duendecita, que es su hija. Foto: Cortesía Ginette González @ginettegm

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Contrario a lo que hacía Canela, y otros que se dedican al oficio en Navidad, el actual Santa de la Cota Mil no pude utilizar su propia barba, «Mi barba es artificial, comprada en Estados Unidos. Es casi vello natural. Y así lo tuve que hacer porque la mía no es tan blanca. Tengo 57 años para eso».

Junto a su hija, antes de ocupar el lugar de Canela, se dedicaba a obras sociales y a entregar juguetes. Asimismo, trabaja en eventos privados y, desde hace dos años, es el Santa del Ccct. El resto del año se encarga de gerenciar su propia compañía de seguridad.

Contrario a lo que sucedía hace unos años, el 1 de diciembre de 2020 el tráfico en la Cota Mil estuvo fluido. Los trancones que provocaban la ira de muchos caraqueños no se presentó. «La escasez de gasolina influyó en eso. Había mucha fluidez, por lo que mucha más gente tuvo oportunidad de pararse; bajarse de los vehículos. Estuve hasta las 9 am».

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