miércoles, diciembre 1, 2021

En Lídice viven sin agua y amedrentados

Amenazas, persecución y miedo que se cuelan entre las paredes en Lídice, parte alta. Habitantes de la calle dos asumen resignados que el agua por tuberías es un recuerdo

Cargar tobos con agua de un lado a otro, pagar de 1 a 3 dólares por botellón y bañarse en ponchera para una vez reciclada poder bajar las pocetas son parte de los quehaceres de Aura y Mariana, dos habitantes de la zona que no se quedan calladas y denuncian a pesar del peligro.

«Aquí hay patriotas cooperantes, tenemos que cuidarnos nosotros y ustedes también», nos escribió por WhatsApp Aura.

Llegamos al punto de encuentro y sin mucho alboroto entramos a su casa. En la sala, cocina, patio y baños hay recipientes vacíos de todos los tamaños.

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El sonido del hervor nos mostraba una cocina eléctrica activa para «purificar» el recurso y poder tomarlo.

De fondo una canción de Romeo Santos retumba en la casa. «La música alivia las penas» pensé.

No es normal que un ciudadano no tenga agua, le dije a esta mujer, madre de dos hijos que, a pesar de la precariedad, presta su casa como comedor para 70 niños del barrio.

Un botellón con agua puede costar de 1 a 3 dólares. Foto: Impacto Venezuela

«Tenemos más de 4 años sin agua. Nos ha tocado pagar por pipotes o traer agua. Mi hermana vive más abajo y tengo dos tanques allá».

Aura sufre para desperdiciar el agua limpia en bajar los baños. «Yo aprendí a bañarme en ponchera y con esa agua que queda bajo y lavo los baños. A mí me da dolor echarle agua limpia a la poceta».

Lavar es una odisea

Aura distribuye el lavado de ropa según el agua que pueda almacenar. De tres en tres pantalones baja la pila que se acumula por la escasez de agua y de plata para el jabón.

Cumplir con las medidas de prevención del COVID-19 también amerita peripecias.

«Nos quitamos la ropa al regresar de la calle y la guardamos aparte. Tengo que lavar por partes porque pagar en una lavandería son 500 mil por cada lavadora y como son pequeñas no puedes meter más de 4 pantalones».

Lavar la ropa es un suplicio en Lídice para no desperdiciar el agua. Foto: Impacto Venezuela

Como ella cientos de familias en la parte alta de Lídice, son sus vecinos pero también sus compañeros de calamidades.

Penurias que por mezquindad política quiere ocultarse a punta de pistola y amenaza de los colectivos, que para variar se apoderan de todo, paradójicamente si no son fieles a la revolución, están igual de secos y necesitados como el resto.

¡En Lídice estamos peor que nunca!

Mariana aguardaba 15 escalones más arriba de la casa de Aura. Estaba sentada en una silla de plástico.

Nos recibió con una sonrisa y tuvimos que entrar a su casa para no ser «tan boletas».

Una cámara o un periodista son sinónimo de amenazas o conspiración, según la lógica madurista.

Los espacios de esta vivienda son el mismo retrato de cualquier barrio caraqueño. Tobos, botellones y recipientes para el agua, cada gota es importante.

«En Lídice antes vivíamos tranquilos. Teníamos agua y gas puntual. El aseo pasaba todos los días, ahora estamos en la miseria total. Gente asustada que le tiene miedo a los colectivos. Yo no, a mí no me importa porque aquí estamos perjudicados todos».

Al menos 4 años tiene Lídice sin recibir agua por tuberías. Foto: Impacto Venezuela

Los hijos de Mariana están fuera del país. Mes a mes le envían dinero y la ayudan con los gastos. Hace un tiempo le dio un ACV por estrés y está impedida para cargar agua como lo hacía antes.

«Yo me iba a una quebrada que está más abajo y cargaba mi agua, pero de tanto pelear por ella tuve este problema».

Esta mujer tiene loca movilidad en su brazo izquierdo, pero vaya que tiene guáramo. Con fuerza dice que denunciará hasta tener voz porque nadie merece vivir así.

Rodeados de pobreza, de vecinos que se acuestan sin comer y siendo apartados por no ser del gobierno.

«Aquí los chavistas no pagan más que yo, ni yo menos que ellos. Todos somos venezolanos y tenemos que estar mejor. Tenemos derecho al agua, al gas, a todos los servicios y a vivir con dignidad”.

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