lunes, mayo 16, 2022

EN CLAVES: lo que permitió al Psuv regresar al Parlamento sin ningún obstáculo

Este 5 de enero se instala nuevamente la Asamblea Nacional electa en el 2020 y que tiene una mayoría del Psuv que aprueba todo lo que Maduro quiere sin chistar

Tras cinco años bajo control opositor, el oficialismo recuperó la Asamblea Nacional hace un año, al arrasar en unas elecciones sin rival. Este 5 de enero, como señala la Constitución, se instala el Paramento que ya puede ofrecer un balance: aprobó 38 leyes y 17 acuerdos, sin prácticamente ninguna traba.

Pero este balance no es gratis: Meses antes de las elecciones legislativas del 2020, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) intervino los partidos antichavistas tradicionales. Suspendió a sus directivas y nombró, para ocupar los cargos vacantes, a disidentes de la oposición.

A continuación, las claves que permitieron a este Parlamento trabajar sin ningún problema durante el 2021.
 
   1.- Oposición a la carta

De un pleno de 277 diputados, 256 son chavistas, recordó la agencia Efe. Las mayorías calificadas están garantizadas, incluso, desde antes de efectuarse la votación. Pero, además, los 20 opositores que ocupan el mismo número de escaños están alineados con el oficialismo en una hermandad sin precedentes.De tal modo que, en el peor de los casos, cualquier propuesta cuenta con, al menos, 276 cómodos votos.

El único no alineado es el legislador Óscar Figuera, del Partido Comunista de Venezuela (PCV), fiel defensor del chavismo original. Es detractor del rumbo hacia «capitalismo» al que, considera, conduce al país Nicolás Maduro, alejándose cada vez más de su padre político, Hugo Chávez.

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2.- El que desobedezca no sale en la foto

La voz discordante de Figuera, único que se atreve a confrontar abiertamente al presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, es silenciada. Le callan cada vez que trata de argumentar cómo el oficialismo se aleja de la doctrina de Chávez y avanza hacia un sistema completamente opuesto.

Cuando Figuera toma la palabra en la plenaria y trata de poner en evidencia al chavismo actual, la señal de VTV cambia de inmediato la propaganda.

3.- Voto castigo o disciplina

Los 256 legisladores chavistas llevan una lección bien aprendida en casa. El voto será siempre favorable a la propuesta o proyecto que se presente. Esto, al margen de si se trata de un planteamiento económico o el apoyo incondicional a la política de un país amigo, como los recientes casos de Nicaragua y Cuba.

Ahí es donde radica el éxito indiscutible de un grupo bien aleccionado, conformado por distintas vertientes del chavismo. Aunque tengan opiniones dispares, más o menos radicales en privado, nadie desafina en público. Cantar con un tono por encima o por debajo del que marca el director de orquesta puede excluir al barítono del grupo.

4.- Las sanciones lo justifican todo

Cualquier reforma, propuesta o proyecto que requiera de un argumento que justifique su impopularidad, si se da el caso, siempre contará con el respaldo de una explicación recurrente: las sanciones económicas de EE.UU., que obligan a hacer esfuerzos sobrehumanos a un pueblo que las padece en su propia piel.

Tampoco se olvidan de las sanciones de la Unión Europea (UE), aunque estas no recaen sobre el país ni los fondos que pertenecen al pueblo, sino sobre personas concretas, que son las únicas que ven afectados sus movimientos o sus bienes personales. Pero esta explicación siempre queda en el limbo.

5.- Comisión Delegada sin voz ni voto

Un grupo de exdiputados de la anterior legislatura (2016-2021), liderado por Juan Guaidó los dos últimos años, creo lo que denominaron «comisión delegada», que pretende manejar como una prolongación del Parlamento que un día tuvieron en sus manos, pero que hoy, pese a sus reuniones semanales, sus aprobaciones y debates no tienen repercusión a efectos prácticos.

La escasa trascendencia del plan opositor da más fuerza real al Poder Legislativo controlado por el chavismo, que va sacando leyes, mientras la «comisión delegada», conformada por menos del 10 % del pleno que un día fue, escribe en papel mojado, al no contar con institucionalidad ni fuerza real.

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