jueves, octubre 21, 2021
EspecialesOpiniónEmigrar con las emociones
Alejandra Yanez
Periodista. Family Coach.

Emigrar con las emociones
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La decisión de irse del país, por las razones que fuesen, no es sencilla y más cuando se tienen hijos, por el grado de responsabilidad que arropa la crianza.

Llevas en las maletas una lista de quehaceres para iniciar un nuevo capítulo de la vida familiar.

Esas tareas se podrían oxigenar con emociones positivas y negativas, según nuestra aptitud en cada paso que se logre dar, tomando en cuenta que nuestros hijos absorberán el desenlace.

Esta situación podría hacerse más ligera si le hablamos desde un primer momento con la verdad, la comunicación con ellos debe ser perenne, según la edad, es preciso activar la creatividad para narrarles que la familia unida viajará a otro país a vivir nuevas experiencias.

Tratar de no mencionarles las razones que puedan generar odio, tristeza, ira, rencor, rabia (emociones negativas); sino las que propicien momentos agradables y felices.

Recomendaciones cuando emigramos con hijos (según su edad):

Hablarles siempre con la verdad, según su nivel evolutivo.

Integrarlos en la dinámica de quehaceres.

Observarlos siempre.

Respetar y validar sus emociones. Ser contenedor de su ansiedad, angustia, temor, incertidumbre, miedo.

Acompañarlos física y emocionalmente en este proceso de adaptación

No comparar los espacios ni lugares que se visiten con los del país de origen.

Comentarles que los videos llamadas son extraordinarios para estar con la familia.

Si asisten al colegio, estar muy pendientes de su adaptación, de la conexión con sus compañeros de clases y profesores.

Buscar ayuda profesional si siente que las emociones negativas son cada vez más frecuentes.

Reinventar cada momento; jugar, dormir, cantar, pintar, salir con ellos.

Cuando la nostalgia se haga presente comentarles que los padres son seres humanos y es normal que puedan sentirse tristes, lo importante es validar las emociones y superarlas.

En un proceso migratorio es vital concienciar el amor, la paciencia y la resiliencia como herramientas vitales para conectarnos con nuestros hijos, nos permite tener una visión más serena de las decisiones en pro del bienestar integral y del crecimiento emocional de los pequeños de la casa.

De existir algún malestar emocional por parte de nuestros peques, es crucial saber que la «conexión lleva al niño de la reactividad a la receptividad» (Disciplina sin lágrimas).

«Si ofrecemos consuelo a nuestros hijos y escuchamos sus emociones ejercemos un considerable impacto en el desarrollo de su cerebro y en las personas que convertirán en las próximas generaciones»

Alejandra Yánez

Periodista/Family Coach

nuevemesesymas (IG)

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