miércoles, junio 16, 2021

EL MÉTODO CHINO: lo que hay detrás de las Zonas Económicas Especiales que pretende crear la AN chavista

Economista José Guerra asegura que las zonas económicas creadas en una ley que redacta la AN de Maduro no prosperarán porque no hay condiciones

Nicolás Maduro comenzó a dar marcha atrás con el sistema confiscatorio y de estatización de empresas que uso el difunto Hugo Chávez entre el 2005 y el 2012. ¿Cómo lo hace? «Pretende crear las llamadas Zonas Económicas Especiales con el objeto de atraer inversiones, nacionales y extranjeras».

La afirmación la hizo el economista José Guerra, en un artículo de opinión. Allí analiza lo que hay detrás precisamente de la ley que crea esas zonas y que redacta la Asamblea Nacional Chavista.

Guerra dice que quieren atraer «las mismas inversiones que él (Maduro) y Chávez se encargaron de ahuyentar de Venezuela. Chávez siempre fue un enemigo declarado del sector privado. Le tenía una fuerte animadversión a los empresarios venezolanos a quienes etiquetó como burguesía parasitaria», recordó.

Rememoró también las «peroratas contra Lorenzo Mendoza» que «están afortunadamente filmadas y grabadas para que algún día hable la historia».

Remarcó que Chávez «procuró crear un sector cooperativo y de empresas de producción social». Además de «núcleos de desarrollo endógenos y otra cantidad de proyectos carentes de cualquier sentido económico o financiero».

Los mismos «significaron una desaguadero de recursos públicos que en un cálculo conservador consumieron más de US$30.000 millones entre 2002 y 2010».

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Modelo fracasado

Al fracasar este modelo, Guerra señala que «el nuevo ensayo consiste en la copia del modelo chino de zonas económicas especiales».

Las mismas son «para darle facilidades a los empresarios, principalmente extranjeros para que se instalen en Venezuela». Lo harían «mediante exoneraciones fiscales, terrenos, cierto nivel de infraestructura y sobre todo lo único que el régimen puede asegurar: salarios miserables de la fuerza de trabajo nacional, hoy pagada a precio de gallina flaca».

El economista dice que esas zonas no son nuevas en en América Latina. Cita a México como ejemplo, «donde se instalaron las denominadas máquinas para elaborar productos para la exportación al mercado de Estados Unidos». Para ello aprovechan «justamente las ventajas que proporcionaba la mano de obra barata».

El exdiputado señala que para estas «zonas económicas especiales fructifiquen deben darse un conjunto de condiciones que ahora no parecen estar presentes en Venezuela». Esto, «salvo lo barato de la mano de obra y la ausencia de sindicatos».

Afirma que «con una hiperinflación e inestabilidad del tipo de cambio no parece haber ambiente propicio para que se materialice el proceso de inversión. Ningún inversionista sabe a qué atenerse en materia de rentabilidad de la inversión».

Destaca que «si los bienes producidos son para el mercado interno en una buena parte. Entonces sobre ellos pende la amenaza del control de precios, todavía vigente».

Duce que «en el caso que los bienes se destinen al mercado exterior para favorecer la base exportadora, la única posibilidad de éxito es que se termine dolarizando todas las actividades asociadas a esas zonas para aislarlas así de la hiperinflación y la inestabilidad de la moneda».

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