martes, septiembre 28, 2021

EL DIÁLOGO EN MÉXICO y los motivos de la oposición para «dejar quieto» a Maduro hasta el 2024

Fuentes vinculadas a la delegación de Juan Guaidó para el diálogo explicaron por qué estarían dispuestos a ceder en el punto de las elecciones presidenciales

La oposición venezolana que va al diálogo, estaría dispuesta a dejar de pedir elecciones presidenciales inmediatas, para permitir que Nicolás Maduro termine su periodo en el 2024.

Así lo dio a conocer el diario El Universal, de México. Esa sería una de las concesiones del antimadurismo, en el diálogo que está por comenzar en ese país, en los próximos días.

Según la versión, los opositores, liderados por Juan Guaidó, pedirían, a cambio de dejar que Maduro llegue al 2024 instalado en Miraflores, que entre este 2021 y el 2023 se creen las «garantías y condiciones institucionales» para que «los comicios sean libres, justos y verificables».

El Universal cita fuentes del entorno de Juan Guaidó, que recordaron que el CNE está dominado por el oficialismo.

“Podremos esperar una elección presidencial para 2024. Pero algo tiene que pasar en 2021, 2022 y 2023. Eso significa un cronograma electoral con garantías y condiciones”, reveló uno de los informantes.

“Tenemos disposición total a negociar, pero que logremos que haya elecciones libres, justas y verificables”, insistió.

Desconfianza mutua

Marcadas por la desconfianza mutua, comitivas del oficialismo y de la oposición de Venezuela se reunirán aparentemente a partir de este viernes en México. Lo harán para intentar “destrabar” el escenario político que se complicó desde 2014, abonado por la crisis socioeconómica e institucional.

El debate, que está previsto se abrirá en la Ciudad de México, tiene como precedentes varios fracasos. En República Dominicana hubo intentos entre 2016, 2017 y 2018; en Noruega en 2019 y en la excolonia británica caribeña de Barbados, en 2019.

Las fuentes aclararon que la situación es frági. «Nadie puede excluir que, en un último minuto, surja un obstáculo para cambiar la fecha del 13 de agosto».

Se supo que hay un pacto preliminar, con mediación de Noruega, para que el diálogo empiece el viernes. Pero dependerá de que Maduro ordene enviar a México a su delegación y evite un cambio de “última hora”, dijeron las fuentes.

Lea también: Estas son las siete exigencias de Maduro para el diálogo que comienza en México

Lo que se espera

El gobierno de Noruega se desplegó desde febrero y marzo de 2021 con una negociación pendular. Lo hizo entre oficialistas y opositores para construir una agenda.

La comitiva de Guaidó acudirá a México con un libreto que reafirmó en los últimos 30 meses y medio. Fin de lo que definió como usurpación de Maduro de la presidencia al reelegirse sin legitimidad, encabezar un gobierno de transición y elecciones libres para restablecer la democracia.

Al factor electoral sumó el ingreso a Venezuela de vacunas anticovid y de ayuda humanitaria. Además de su disposición de evaluar las sanciones de EE.UU. para quitarlas y la necesidad de definir plazos o tiempos para cumplir lo acordado.

La contraparte de Maduro que asistirá a la capital mexicana se concentrará en las sanciones.

“¿Qué le interesa a Maduro? ¿Negociar con nosotros, para qué? Lo que le interesa es que EE. UU. le quite el castigo económico. Los encuentros en Noruega y Barbados en 2019 fracasaron porque Washington se negó a levantarlo y reiteró su objetivo fundamental”, explicó una fuente.

En esas charlas durante el gobierno del anterior presidente de EE.UU. Donald Trump, la Casa Blanca envió a Maduro un mensaje directo, reveló un informante. El aviso, agregó, fue contundente: “EE.UU le notificó a Maduro que ‘no te vamos a quitar las sanciones’ y ‘queremos la cabeza de Maduro’. Maduro respondió que si lo que querían era su cabeza, no tenía nada de qué hablar”.

Sin embargo, y al finalizar el gobierno de Trump en enero de 2021 y empezar la gestión de Joe Biden, ahora EE.UU., Europa y los opositores “están en ‘sintonía’ de que si Maduro da condiciones reales para un cronograma electoral, se puede quitar la sanción de EE UU”.

En lo que describió como un trabajo “paralelo”, otra de las fuentes opositoras familiarizadas con la ruta a México señaló que “todo es como un canje”.

México será como una notaría

Una fuente planteó “la mesa en México” con el ejemplo de la tarea que cumple una notaría cuando un vendedor y un comprador negocian un apartamento.

“México será una notaría. Llevaremos el papel [de acuerdos] y que sea firmado para vender y comprar el apartamento: tenemos que hacer el notariado entre las dos partes”, narró.

Con los mediadores de Noruega, la “tarima” en México se completará con el bando oficialista acompañado por Rusia como amigo y el opositor por Holanda, Francia u otra nación a definir.

Fuera de mesa, los emisarios de Maduro tendrán a Argentina, Cuba, China o Bolivia, mientras que los de Guaidó a Colombia, Canadá o Uruguay.

Los enviados opositores serán de los partidos del G4: Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática y Primero Justicia.

La oposición agudizó en 2021 sus pleitos internos por diferencias como aceptar o no acudir a México a discutir con un régimen al que tilda de ilegal.

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