lunes, septiembre 27, 2021

EJEMPLOS ALENTADORES de acogida a migrantes venezolanos están en Ecuador y Colombia

El representante de Acnur para los migrantes venezolanos, Eduardo Stein, destaca que además de esos países, Brasil, Perú y República Dominicana también tienen políticas que benefician a la diáspora

Hay un cambio de «visión política» en los países de acogida de los migrantes venezolanos y los casos particulares de Colombia y Ecuador son ejemplos «alentadores» hacia la integración. La afirmación la hizo el representante especial conjunto de Acnur y OIM para migrantes y refugiados de Venezuela, Eduardo Stein.

«Hay ya una visión integradora como no conocemos haya ocurrido en otras regiones del mundo. América Latina resulta ser pionera en buscar un eslabonamiento (sic) en las capacidades del país para integrar esta población en procesos de vida digna y oportunidades duraderas». Así lo dijo Stein en una entrevista con Efe al terminar una visita de cuatro días a Colombia y Ecuador.

Resaltó los casos de esos países andinos, «cada uno en su terreno», como ejemplos de un cambio de «visión política», en cierta medida impuesto por las necesidades de la pandemia, para pasar de la fase de «regularización» de la migración venezolana a la de «integración».

En este proceso, el representante especial también mencionó otros ejemplos como Brasil, Perú o República Dominicana.

Lea también: Colombia presentará en la ONU el modelo de regularización de migrantes venezolanos

Muchos no quieren retornar

En total, desde que comenzó la migración, son algo más de 5,7 millones los venezolanos que han salido del país a raíz de la crisis. Según Stein, «desde hace meses hemos detectado la voluntad de muchos de no retornar a su país. Esto, por no encontrar en el corto plazo condiciones de seguridad, acceso a derechos y oportunidades socieconómicas dignas».

Todo ello exige un cambio de visión hacia la integración. Por ello califica como «muy refrescante y tremendamente estimulante» los encuentros con los presidentes Iván Duque y Guillermo Lasso esta semana.

«Ya no se habla solamente del tema de regularización sino que se está eslabonando directamente con buscar las condiciones de integración socioeconómica. Es decir, ya es una mirada que supera el horizonte de atenciones humanitarias», aseguró.

Stein dijo haber realizado esta visita para estimular y apoyar las políticas integradoras en ambos países. Lo hizo acompañado por otros altos representantes regionales de ACNUR y de la OIM para América Latina y la migración venezolana.

Y atribuyó una parte del «cambio de visión» a que los 17 países receptores han tenido que ir adaptando sus legislaciones. Lo han hecho para acomodar planes como la vacunación contra la COVID-19, y no dejar a los venezolanos fuera. No solo por ser un «derecho humano», sino también para poder obtener la inmunidad de rebaño de sus propias poblaciones.

«No se podía seguir dejando por fuera a una población por no tener documentos en regla. Cada país ha ido buscando la manera de generar estados temporales para que esta población tenga sus papeles en orden. También para que existan legalmente si se quiere y tengan acceso a derechos y oportunidades laborales dignas», explicó.

Un ejemplo

De su reunión con Lasso, Stein destacó que encontró «un compromiso de voluntad política». Esto para enlazar «los esfuerzos de regularización documental de esta población, con los horizontes de inserción económica y social». Todo, unido a una «capacidad participativa espectacularmente mostrada en la vacunación de 9 millones de personas en 100 días» de gobierno.

A su juicio, este hecho «representa un horizonte de transformación que conjuga los esfuerzos domésticos a nivel interno. A lo que se une el tratamiento regional de estos fenómenos migratorios».

De Colombia, el país con mayor población venezolana, Stein destacó decisiones como la de ofrecer «un proceso de registro y regulación amplio a toda esa población». Además de la «modificación de varios de sus aparatos legales para poder acomodar este fenómeno». Todo para naturalizar «a decenas de miles de hijos y hijas de padres venezolanos, nacidos en territorio colombiano, para evitar un fenómeno de apatridia».

A la comunidad internacional

Se trata de un proceso que sin duda seguirá requiriendo de asistencia financiera internacional, según requieren los países de la región más afectados.

Stein dijo que se ha concretado cerca de 40 % de la ayuda ofrecida. Son «cantidades superiores a los 2.000 millones de dólares (..) con un porcentaje importante de este dinero ofertado en préstamos blandos» de parte multilaterales como el BID o el Banco Mundial.

Y destacó el «notorio cambio» en el compromiso internacional al recordar que, «de la primera conferencia de donantes a la segunda, el dinero en donaciones casi se duplicó respecto al disponible en préstamos blandos», estos últimos supeditados a las condiciones fiscales de cada país.

El plan para la próxima reunión de donantes está en vistas, pero pendiente de algunos procesos electorales como los casos de Alemania o Canadá.

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