viernes, enero 21, 2022

DÍAS OSCUROS PARA VENEZUELA: la muerte está tocando puertas

Dayana Krays
@dayanakrays

Sin mediar palabra, el luto está embargando a Venezuela. una de las pandemias jamás vista en el país está haciendo estragos

CRÓNICA. Y de repente empezaron los rumores, las voces de una pandemia llegan a Venezuela, sonaba el mundo el terror de la muerte.

Los profesionales de la salud pronosticaron lo peor: “no estamos preparados para la COVID-19”.

Y así fue, un país que económicamente pasa por su peor crisis lo obligaron a estar bajo un confinamiento absoluto y progresivamente esquemático.

Cuando parecía que debimos ser más estrictos, «fuimos flexibles».

Le dieron permiso a la COVID-19 de buscar más muertes. Un diciembre que abrió reuniones, visitas, paseos y viajes: “es un ratico, vamos a vernos, tranquilo que yo no tengo covid”, fueron las palabras mágicas para desatar algo que sería irreversible.

Mientras unos festejaban, otros se debatían entre la vida y la muerte.

Hospitales abarrotados, la opción de pagar una clínica para sobrevivir pasó a ser imposible económicamente.

Las redes empezaron a cobrar más fuerzas, los «servicios públicos» pidiendo medicinas o dinero son el pan de cada día, apelar a la solidaridad y el trueque de medicamentos para salvar la vida, es el presente continuo de Venezuela.

Para muchos no fue suficiente; lo que era entre voces, ahora es una realidad que golpea la cara y a todos aquellos que perdieron un familiar o conocido, ya no hay manera de ocultarlo.

No hay amigo que no te llore la muerte de su papá, no hay un vecino que no rompa en llanto porque su hermana falleció; no hay pareja a quien no le haya muerto algún familiar cercano. Todos ellos lucharon por saturación, tratamiento, médicos, camas, conocen de cerca la agonía.

Por si no ha sido suficiente, Nicolás Maduro, en su incoherencia habitual para gobernar, dió luz verde desatar más la furia de la muerte, darle cabida al dolor, ahora vemos las terribles consecuencias.

Una conciencia inaudita e irresponsable

La peor parte la llevan sobre sus hombros los médicos de este país, quienes se cansaron de advertir la situación, y aun así trabajan por salvar vidas en medio de la pandemia.

Muchos ya no están aquí ni los más preparados pudieron cuidarse lo suficiente contra el COVID-19. Simplemente murieron.

Este es el país donde los héroes de la salud se les despide entre aplausos y lágrimas.

Para vecinos, amigos, familiares, compañeros de trabajo, conocidos, el adiós ha sido atropellado, sin velatorio, una cremación fría y un luto indescriptible.

Quienes han sobrevivido a la enfermedad tienen en su mirada el terror, solo ellos saben que fueron la prueba viviente de los días más agónicos.

Miedo, partidas fortuitas, tristezas y lágrimas, Venezuela está envuelta, por ahora, en días de eterna oscuridad.

La mayoría del país pide conciencia, no más muertes, entender que no es un juego y que la ignorancia y el descuido dura hasta que aparece un caso en la familia. Hasta que el dolor te toca y se instala para siempre. Despedir a un familiar convertido en cenizas que muchas veces no puedes ni ir a buscar, puede prevenirse. No dejes que la oscuridad de la muerte te envuelva.

Que Dios nos cuide…

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