lunes, septiembre 20, 2021

DIÁLOGO EN MÉXICO SIN BENEFICIOS REALES ¿Maduro se lava la cara y la oposición se fragmenta?

Las diferencias entre este proceso de diálogo y los anteriores van a marcar los resultados, de haberlos. Pero, para los analistas, el objetivo de Nicolás Maduro es claro: librarse de las sanciones. El de la oposición no lo es tanto

Este viernes comenzó en México un proceso más de diálogo entre el oficialismo y la oposición. A diferencia de otros procesos, como los de Barbados y República Dominicana, en esta ocasión, el único que parece beneficiarse es Nicolás Maduro.

En este caso, han cambiado varias cosas, principalmente que la oposición va fragmentada y su principal líder, Juan Guaidó, ya no es tan fuerte como en el 2019. Además, la comunidad internacional también ha cambiado su posición, al pasar de querer la salida de Maduro, a promover «acuerdos entre las partes.

Esta es la visión del exalcalde Metropolitano en el exilio, Antonio Ledezma, quien ha criticado ese proceso. Lo hace, precisamente, porque a su juicio, Venezuela no gana nada. Todo lo contario.

¿Quién gana?

“La gran diferencia que aflora para este nuevo diálogo en México, es que, a diferencia de los anteriores, la oposición va dividida y dispersa”, expresó Ledezma.

Recuerda que “Maduro pretendía colocar en esa mesa a sus títeres él maneja”: Esto, en referencia a que quería incluir en estas conversaciones a representantes de la oposición que se deslindó de Juan Guaidó.

En entrevista con Impacto Venezuela, Ledezma recordó cómo “cuando, en el diálogo que coordinaron César Gaviria y Jimmy Carter, había una estrategia compartida”.

Destacó que recientemente, “en Barbados la que imperaba era la línea de Guaidó. En este proceso de México va descolocado”.

Para el exalcalde, “van a hablar de cosas que ya están decididas”. Puso como ejemplo “el CNE que se eligió con personas nariceadas por Maduro. Ellas se acoplaron al cronograma del 21 de noviembre. Y también con la presentación de varias candidaturas a espaldas de Guaidó y del propio G4”.

Ledezma cree que “Guaidó es víctima de esta celada y está como resignado a participar en una mesa en la que Maduro tiene objetivos muy claros. Por ejemplo, que levanten las sanciones y ver cómo se deshace del proceso de la Corte penal Internacional, en su contra”.

– ¿Qué beneficios trae para el país un proceso de este tipo?

-No hay ningún beneficio real. Al contrario, hay perjuicios. El objetivo del pueblo de Venezuela debe ser liberar al país de este narco tiranía. Eso no se va a concretar por el hecho de que Maduro diga que va a permitir la entrada de ayuda humanitaria que es necesaria, pero de eso se habla desde hace años.

Por la tozudez y la intolerancia de Maduro y de Hugo Chávez ante, es que hay esta crisis alimentaria y de salud. En ninguna parte del mundo se impide que se trasladen a Venezuela estos insumos. Ha sido la terquedad de estos dictadores además de la crisis económica lo que ha dado lugar a esta acentuada escasez. Para mí no hay ninguna ganancia real.

– ¿La oposición se beneficia?

-La oposición se resigna a un diálogo con quien sigue cometiendo detenciones arbitrarias. También asaltan medios y controlan los poderes a su antojo. Va a dialogar con quien siguen secuestrando los partidos. ¿Qué tipo de democracia es esa?

El diálogo tendría que hacerse emulando la historia, como en el caso de Nelson Mandela, cuando negoció con el gobierno de Sudáfrica, a cambio de ventajas reales para el pueblo sudafricano.

O las ventajas que se dieron en el Pacto de La Moncloa, cuando hasta el propio partido comunista se entendió con el rey para reconocer a la monarquía a cambio de que el Adolfo Suárez y el rey reconocieran al Partido Comunista de España.

Esas sí son ganancias concretas. Pero en Venezuela venimos entregando todo a cambio de nada. Entregamos hasta el queso que había en la mesa.

Si no, recuerden el diálogo del 2016, cuando se entregó la marcha que estaba programada para Miraflores el 3 de noviembre. Se entregó el juicio político que estaba previsto contra Maduro en la AN. Se entregó el revocatorio convocado en mayo, para lo cual había las firmas suficientes.

Nada de eso se defendió, fue una rendición que todavía pesa en el recuerdo de los venezolanos.

En el diálogo de Barbados la única ganancia es que se acordó que se incorporaran a la AN los diputados del Psuv.

-Entonces, definitivamente ¿No dará resultados?

-Si nosotros estuviéramos luchando con dictadores tradicionales, como lo fue Pinochet en Chile, por ejemplo, pudiéramos decir que el diálogo podría dar resultados.

 En el caso de Venezuela no estamos hablando de una dictadura convencional. Estamos hablando de una corporación criminal. Con los criminales, cuando uno trata de entenderse con ellos, no puede esperarse que piensen como políticos. Piensan y toman decisiones como delincuentes

Por eso es que me remito a la experiencia de 15 diálogos anteriores. Sabemos cuáles son las trastadas con las que han salido Chávez y ahora Maduro a los venezolanos.

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Solo se hace lo que Maduro quiere

– ¿Qué rol desempeña la comunidad internacional en este proceso?

-El régimen simula que hace una concesión  a la comunidad internacional para participar en este dialogo. Pero es un diálogo que se realizará en el tiempo que le dé la gana al régimen.

Son ellos los que están condicionando la fecha. Ellos escogieron el lugar. De  entrada hay desventaja para la resistencia venezolana, porque el lugar es México. Allí hay un presidente que forma parte del Foro de Sao Paul, además es firmante de la Agenda de Puebla.

Es un lugar donde actúan a sus anchas boliburgueses, funcionarios que se enriquecieron. Donde están los contactos de Alex Saab. Allí se hacían las triangulaciones de la comida con sobreprecios. Y ese dinero los triangulaban junto con el del Arco Minero. Eso lo sabe todo el mundo.

La representación de Guaidó va compartiendo la mesa con factores que sabemos van amarraditos con Maduro. Allí no hay libertad para la lucha del pueblo por la libertad.

– ¿Qué gana Maduro?

-Maduro gana tiempo y lograr prensar a la oposición que está cada día más dividida. No es la misma del 2019 cuando Guaidó podía convocar grandes movilizaciones de calle. Ese era un factor indispensable para lucha contra un régimen dictatorial como el que impera en Venezuela.

Maduro va con la posibilidad de lavarse la cara ante la comunidad internacional. Puede decir que en Venezuela hay elecciones y por lo tanto no se puede decir que hay dictadura.

En ese dialogo hay dos puntos que le interesan a Maduro.  1. Que le levanten las sanciones. Como sabe que tiene pendiente un proceso en la CPI, para él es importante anteponer un elemento de perturbación como lo que dice Tarek William Saab, contra funcionarios de EE.UU.

Y 2, busca que le reconozcan sus instituciones, como la Fiscalía y el TSJ. Una vez que se levanten las sanciones, Maduro va decir que no se justifica el procedimiento de la CPI. Dirá que hay órganos legítimos que actuarán contra los responsables de los crímenes de lesa humanidad.

De esa forma se quita la soga al cuello que es el proceso en la CPI.

Ledezma insistió en que “la comunidad internacional está resteada con la causa de la liberad de   Venezuela. Lo que logró Juan Guaidó es insuperable. Hizo lo que no logró ni Simón Bolívar. Hay muchos ejemplos, como lo que ocurrió en su gira por Estados Unidos, donde fue ovacionado por las dos cámaras”.

Asevera que la “comunidad internacional ha hecho lo que se ha pedido. Pero sigo sosteniendo que con esos no hay diálogo que valga, lo hacen para ganar tiempo y confundir más a la población”.

Pero, recuerda que “de eso han pasado casi tres años. Estos apoyos son como recursos que se pueden renovar. Pero se van agotando, cuando de dejan pasar oportunidad. Guaidó no es el mismo del 2019. Lo mismo pasa con el Grupo de Lima, para citar un ejemplo”.

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Agenda abierta

Para Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, es importante mantener una agenda abierta, en este proceso.

“Entre las recomendaciones se incluye dar a conocer públicamente la agenda para generar confianza en la opinión pública. Pasar de una negociación integrativa a una progresiva, y la incorporación de otros actores en la mesa de negociación”, dijo.

Entre los otros actores destaca “organizaciones de la sociedad civil, los empresarios e incluso representantes de la Fuerza Armada”.

Para Alarcón, “una de las grandes incógnitas es si podrán superarse los obstáculos   de acuerdos en las anteriores”.

Recordó que “en las tres ocasiones el principal tema de la negociación era la salida electoral mediante elecciones libres y justas”.

En esas elecciones se incluía “principalmente la elección para la presidencia. Pero al parecer no hubo mayor intención de ninguna de las partes en lograr el acuerdo en ese sentido”.

A su juicio, “se debe evitar caer en la estrategia (de Maduro), cuya intención es complejizar la negociación agregando temas en la agenda”.

Sostiene que “uno de los principales problemas que afronta la oposición en la mesa de negociación es la asimetría de poder con relación a su contraparte”.

Maduro “tiene el control del Estado, lo que hace poco probable su cooperación. Sobre todo, cuando ella conlleva una pérdida total o parcial del poder”.

Para Alarcón “las expectativas de que se logren acuerdos que permitan resolver el conflicto político siguen siendo pocas. Esto, al menos en el corto plazo. Los obstáculos representados por la asimetría entre gobierno y oposición, siguen estando presentes”.

También señala que “existen dudas sobre el rol definitivo que jugará la comunidad internacional, especialmente los Estados Unidos”.

Por qué México y qué es la «doctrina Estrada»

Durante la llamada «fase pendular» de los delegados del reino de Norueda, se decidió que fuera méxico el país anfitrión para este proceso. ¿Por qué?

Entre otras cosas porque este país tiene una larga tradicicón en este tipo de eventos. De hecho, se conoce a esta nación, al hablar de procesos de pacificación, como la que aplica la «doctrina Estrada».

La doctrina Estrada es el nombre del ideal central de la política exterior de México desde 1930. Su nombre honra la memoria de Genaro Estrada Félix.

Él era titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de ese país durante la presidencia de Pascual Ortiz Rubio, quien la redactó y publicó, el 27 de septiembre de 1930.

Esta doctrina se manifiesta en contra de que los países decidan si un gobierno extranjero es legítimo o ilegítimo. Especialmente si este proviene de movimientos revolucionarios.

La doctrina Estrada contradecía la costumbre de su época, según la cual cada país debía reconocer al gobierno de otro país para que este se considerara válido o legítimo.​ Igualmente, se mostraba en contra del intervencionismo.

Aplicada en los últimos 20 años

Durante los últimos 20 años del siglo XX, por iniciativa de otras partes, y también propia, México fungió como actor importante para poner fin a guerrillas como la de Centroamérica.

Es muy reconocido el Grupo de Contadora, una instancia multilateral que se creó en 1983 a partir de un llamado del primer ministro de Suecia y los premios Nobel Gabriel García Márquez, Alfonso García Robles y Alva Mydral para buscar dar fin a la guerrilla en Centroamérica.

A propuesta de México y Colombia, que invitaron a Panamá y Venezuela, se creó un grupo para promover de manera conjunta la paz en Centroamérica. Así se llegó a la isla de Contadora, en Panamá, de donde salió un compromiso.

México colaboró también para acabar con el conflicto interno en Guatemala; y en 1992 se firmaron los Acuerdos de Paz de Chapultepec, con los que se logró parar la confrontación entre el gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.

“Esto habla de que México está volviendo a rescatar ese espacio de diálogo que siempre tuvo a disposición y que no significa injerencia”, señaló Nayar López, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, en entrevista para el diario El Universal, de México.

El especialista en temas de América Latina y El Caribe subrayó que con esta negociación México rescata ese espacio de diálogo que antes del siglo XXI tuvo para el exterior.

“Responde a un giro de la política exterior de México hacia América Latina, abandonando esa lógica de injerencia que se dio durante los últimos tres sexenios”, comentó.

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