domingo, julio 25, 2021

¡COMPETENCIA DESLEAL! La plaga que azota a los productores venezolanos

Los gremios de industriales y comerciantes piden a Nicolás Maduro que derogue el decreto que permite la libre importación de productos terminados que generan competencia desleal ante lo hecho en Venezuela

Buena parte de los supermercados en Venezuerla están repletos de productos, pero importados. Los mismos están cada día más presentes en los anaqueles. Esto, en un país donde la administración de Nicolás Maduro permite la competencia desleal, al exonerar de impuestos los artículos terminados que llegan del extranjero.

Se trata de una política que los gremios denuncian como una de las razones de los precios elevados de los productos hechos en Venezuela, frente a los que vienen de afuera.

Tiziana Polesel, presidenta de Consecomercio, comentó que existe una «competencia desleal» entre la importación y la producción nacional. «Mientras no se cobra ese impuesto para que un producto sea comercializado en Venezuela (…) al fabricante nacional del mismo producto sí se le cobran todos los impuestos para importar los insumos que necesita para fabricar».

Polesel aclaró, en entrevista para la agencia Efe, que «antes tenían que pagar impuestos para nacionalizar esos productos y hoy día están exentos». Esto «beneficia a un sector que ha podido importar» con «precios competitivos», agregó.

En 2018 Maduro firmó un decreto con el que libra de impuestos la importación de productos intermedios y terminados. Lo hizo supuestamente para «acelerar el crecimiento del país». Aunque la exoneración era por un año, el decreto se ha mantenido con prorrogas hasta la fecha.

Para equilibrar la situación, el gremio de industrias manufactureras de Venezuela ha solicitado que los productos elaborados en el país gocen de los mismos beneficios.

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No es para todos

No es raro ver los carritos de los consumidores de un supermercado en Caracas, cargados con estos artículos extranjeros. Sus precios se pagan en dólares en efectivo, o en bolívares, a la tasa del día.

Pero «este supermercado no es para todos», dijo a un asalariado de 66 años que salió con una bolsa con unos pocos productos. El hombre gastó el equivalente a 8 dólares, en un país donde la hiperinflación ha mermado el poder de compra del ciudadano. Tanto, que el salario mínimo oficial no llega a 3 dólares al mes.

«Hay variedad, pero lo que no hay es consumo. La gente no tiene cómo tener esos productos», destacó Polesel.

El hombre, que prefirió no dar su nombre, explica que «los (altos) precios son generalizados». «Cobro la quincena, salgo a comprar una cosa y me queda vacía la cuenta hasta la próxima», lamentó.

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Mercaditos populares

Otra opción son los mercados populares como el de Quinta Crespo, en el oeste de Caracas.

Un sábado en la mañana está concurrido: «¡A la orden, a la orden!», repiten comerciantes que intentan atraer a los clientes.

«La gente no come calidad, come precio», asegura un joven comerciante, que añade que el costo final del producto nacional «recibe todos los problemas: que si el ‘matraqueo’ (extorsión de autoridades), que si tienes que darle a fulano, que si hay que pagar esto (…) en cambio un producto importado siempre va a ser el mismo estándar, el mismo precio».

«Afuera no cambia, afuera no varían los precios. Aquí, si te cobraron 100 en el camino tienes que metérselo al precio. Si no, lo vas a perder», insiste el hombre que lleva 6 meses trabajando en ese puesto, y cinco años en otro mercado.

En una reunión, la semana pasada, con Nicolás Maduro, el diputado opositor José Gregorio Correa denunció que el transporte de productos nacionales se ve encarecido por sobornos a autoridades en las carreteras.

Desde las regiones salen «100 productos y llegan 45» a Caracas porque en el camino los productores deben ir bajando mercancía en las alcabalas (controles) policiales, denunció el parlamentario.

Polesel agregó que hay industrias «paralizadas por la falta de combustible», lo que se suma a las constantes fallas de energía, «un impedimento para trabajar de manera productiva», y al «incremento voraz de los impuestos municipales».

«Hay regiones que están en un estado de devastación verdaderamente preocupante» (…) A veces, cometemos el error de pensar que el país es Caracas», sostiene.

Abastecidos

Los anaqueles abastecidos de alimentos y productos han traído tranquilidad para muchos venezolanos, después de años de gran escasez y compras nerviosas. El asalariado que gastó los 8 dólares en el mercado repleto de productos importados, pese a no tener poder adquisitivo para comprarlos, dice que en lo que respecta a los «alimentos que hay más tranquilidad».

«Cuando uno ve el alimento, ya uno se queda más tranquilo, tú los ves y sabes que mañana vienes a comprarlo y así (…) A pesar de que no tienes el dinero en el momento, ya tu sabes que lo vas a conseguir», concluyó.

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