jueves, julio 29, 2021

¿Cómo «engañaron» a colombianos que terminaron involucrados en magnicidio en Haití?

Lina Caicedo
Reportera, especialista en política social y estratega de comunicaciones

Sueños y promesas falsas involucran a colombianos en muerte de Jovenel Moïse. Investigación revela detalles del reclutamiento de ex militares

Lo que se describió como un esfuerzo “noble”, terminó con dieciocho colombianos arrestados y tres fallecidos en Haití sindicados de haber asesinado al presidente Jovenel Moïse.

“Señores”, decía el mensaje de texto del reclutador, “la propuesta es la siguiente: hay una empresa americana que necesita personal de fuerzas especiales, comandos con experiencia, para realizar un trabajo en Centroamérica”.

La paga, explicaba el reclutador, sería muy buena: entre 2.500 y 3.500 dólares mensuales. Y se trataba de una «misión noble», afirmó el reclutador.

“Vamos a ayudar a la recuperación de ese país en cuanto a la seguridad y la democracia”, continuó el reclutador, instando a los hombres para que se pusieran en forma. “Vamos a ser pioneros”.

Pero no todo resultó como lo planeado y prometido.

Hay 18 de ellos detenidos por las autoridades haitianas, bajo sospecha de ser parte de un complot para asesinar al presidente Jovenel Moïse.

Además, tres de los hombres de los seleccionados por el reclutador están muertos.

Al parecer fueron contactados meses previos a la muerte de Moïse por un grupo de empresarios radicados en EE.UU. y que luego se supo pertenecían a CTU Segurity con sede en Miami.

Y dirigida por Antonio Intriago, un venezolano-estadounidense con un historial de deudas, desalojos y quiebras.

Algunos de los reclutas habrían sido engañados y no vieron cumplidas las promesas de pagarles miles de dólares.

The New York Times revisó los mensajes de texto de la operación de reclutamiento y entrevistó a una docena de hombres.

Dijeron que a principios de este año fueron contactados para participar en el ataque de Haití.

Pero no todos viajaron en junio porque se suponía que un segundo grupo llegaría a Haití después.

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Su objetivo era luchar contra las pandillas

En diversas entrevistas, los veteranos colombianos explicaron que los reclutadores les dijeron en persona, y a través de mensajes de WhatsApp que conoció el Times, que iban a luchar contra las pandillas.

Pandillas que azotan el territorio haitiano bloqueando vías y amedrentado a la población, en una graves situación de orden público en ese país.

Por eso los «mercenarios» viajaban con ese fin, mejorar la seguridad, proteger a los dignatarios y la democracia y ayudar a reconstruir al sufrido país.

Detrás de esa iniciativa, según afirmaban los reclutadores, había una importante empresa de seguridad de Estados Unidos que contaba con fondos del gobierno para respaldarlos.

Reclutados desde Colombia

Por su parte la investigación que adelantas autoridades colombianas relaciona a sus ciudadanos en el complot de asesinato con Germán Alejandro Rivera, un capitán retirado.

Según revelan parece haber sido el contacto principal de los reclutadores de CTU Segurity en Estados Unidos.

Por ahora la Cancillería colombiana no han tenido acceso a sus ciudadanos detenidos, lo que los obliga a confiar en la información proporcionada por las autoridades haitianas, dijo Francisco Echeverri, viceministro de Relaciones Exteriores de Colombia, el pasado lunes.

Todo parece indicar que Rivera les dijo a los fiscales haitianos que formaba parte del grupo de siete soldados colombianos retirados que ingresaron a la residencia presidencial durante la noche del magnicidio.

Los reportes no describen con exactitud el papel de Rivera y los demás colombianos en el supuesto complot, lo que deja más dudas y vacíos en esta historia ya cargada de muchas intrigas.

Y que plantea preguntas acerca de cuánto sabían algunos integrantes del grupo de la operación desarrollada en las primeras horas del 7 de julio que culminó con la muerte de Moïse.

Una operación que también dejó a su esposa, aunque nadie más resultó herido.

Los viajes de Hérard a Colombia

Las dudas se intensifican con las razones por las cuales el jefe de la guardia del palacio presidencial de Moïse, Dimitri Hérard, viajo en siete oportunidades previas al asesinato a Colombia

Hérard, quien fue entrenado en Ecuador, pasó por la ciudad en su camino hacia otros países latinoamericanos, pasando el 28 de mayo al menos dos días en la capital colombiana, dijo el ministro de Defensa de Colombia.

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El papel de Duberney Capador

Parece que el reclutamiento de los colombianos comenzó en abril cuando Duberney Capador, un soldado retirado con 20 años de experiencia en las fuerzas armadas.

El ex militar habría recibió una llamada de EE.UU. pidiéndole conformar un grupo de «mercenarios» quienes “iba a proteger a personas importantes en Haití”, dijo su hermana, Yenny Carolina Capador.

Capador, de 40 años, se había retirado del ejército en 2019 y vivía con su madre en una granja de su familia. Y aprovechó la oportunidad, afirma su hermana.

El mensaje de texto dirigido a los “señores”, que describía el proyecto como un importante esfuerzo para la reconstrucción de Haití, provino de un número de teléfono que pertenecía a Capador, según su hermana.

Así se convirtió en el jefe de reclutamiento de la operación y comenzó a enviar mensajes a sus antiguos compañeros militares.

Y en el cual muchos depositaron su confianza por tratarse de «uno de ellos»: un soldado que llevaba años recorriendo Colombia, combatiendo a las guerrillas de izquierda y otros enemigos en condiciones duras.

Colombianos tenían problemas económicos

Muchos tenían dificultades económicas, incluso, varios se habían jubilado poco antes de la pandemia.

Algunos fueron rechazados de los trabajos de seguridad privada más lucrativos y deseados en Oriente Medio debido a su edad (40 a 45 años).

“He estado fuera del ejército durante cuatro años y he buscado trabajo”, dijo Leodan Bolaños, de 45 años, uno de los reclutas que nunca llegó a Haití. Afirma que en los puestos que había encontrado, la paga era muy poca.

“Señores”, escribió Capador en el mensaje de texto de abril que envió a al menos un soldado retirado. “Llevamos mucho tiempo esperando otros proyectos y nada de nada”.

Capador organizó a los hombres en grupos de WhatsApp con nombres como “Primer vuelo” y los instó a comprar camisetas, botas oscuras y preparar sus pasaportes.

El gobierno estadounidense pagaría sus salarios, prometió, y el trabajo les abriría puertas para trabajar en toda Centroamérica, dijo en uno de los mensajes.

A mediados de mayo, Capador voló a Haití con el fin de encontrar una base de operaciones para los hombres y reunir provisiones.

No tenían datos de la misión

“Lo único que sabíamos era que íbamos a prestar seguridad en una zona exclusiva al mando del señor Capador”, dijo un recluta que pidió no ser identificado para proteger su seguridad.

“No nos interesaba saber por cuánto tiempo ni dónde, no sabíamos el nombre de a quién íbamos a cuidar. Nunca para este trabajo nos dan esos detalles, ni lugar ni nombre”, aseguró.

Capador fue uno de los colombianos muertos después del ataque al presidente y, al parecer, solo una ficha de en un complot más grande.

Las autoridades colombianas dicen que Capador viajó a Haití con otro soldado retirado: Rivera, un ex capitán que también dicen tuvo contacto con Intriago, el dueño de CTU Segurity y con James Solages, un haitiano estadounidense también detenido.

Así llegaron y permanecieron en Haití

Muchos de los reclutas volaron de Colombia a la República Dominicana a principios de junio.

Y cruzaron hacia Haití por tierra. Sus vuelos fueron pagados con una tarjeta de crédito de CTU, dijeron los funcionarios colombianos.

Entre tanto los hombres se quedaron en una residencia con piscina y permanecieron en contacto constante con sus familiares, varios de los cuales hablaron con The New York Times.

Sus jornadas de entrenamiento en Haití eran relativamente normales, ejercicio, lecciones de inglés y cocina.

El lunes 5 de julio hicieron una parrillada en el lugar y algunos enviaron fotografías a sus casas.

El 6 de julio, los hombres creían que recibirían su primer cheque de pago. Pero ese dinero nunca llegó, según dijeron dos de los familiares.

Luego, aproximadamente a la 1:00 a. m. del 7 de julio, según los oficiales haitianos, un grupo de atacantes irrumpió en la residencia de Moïse en las afueras de la capital, Puerto Príncipe.

Los hombres armados le dispararon e hirieron a su esposa, Martine Moïse en lo que las autoridades definen como una operación bien planificada que incluyó a “extranjeros” que hablaban español.

Fueron engañados

Mientras las autoridades investigan el papel de los soldados retirados, algunos de los reclutas que siguen en Colombia dijeron que sentían que habían sido engañados.

“Nos aseguró que era un buen trabajo, que no se iba a ensuciar uno las manos”, dijo Bolaños, un militar de 15 años, sobre Capador. “Nuestros compañeros que están ahí, todos fueron engañados”.

Con información de Infobae

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