miércoles, julio 28, 2021

Cleptocracia: ¿Cómo podría estar aplicándose en Venezuela?

Luis Somaza
@LuisSomazaC

Básicamente, la cleptocracia es el término que se le aplica al régimen de los ladrones o al «poder» de los «ladrones» para ser más específico. La dictadura de Maduro se ha encargado de saquear al país desde todos los sectores para secuestrar a nuestra nación y mantenerla desinformada a través de la censura.

Pero no solo Nicolás Maduro ha sido responsable de la enorme crisis que hoy arropa a todos los venezolanos, las causas de esta situación parten desde 1999 con el primer acto de corrupción que se dio a conocer y que fue encabezada justamente por la llamada revolución.

El Plan Bolívar 2000 fue la primera misión bolivariana cívico-militar que buscaba crear un programa donde los soldados actuaran en primera línea contra la pobreza mediante jornadas de vacunación, medicinas y alimentos.

Hasta ese punto todo sonaba muy bien, hace 22 años, los venezolanos veían en el Plan Bolívar 2000 una solución a sus problemáticas porque disfrazaban con medicinas las verdaderas intenciones de «la mejor idea de Chávez».

150 millones de dólares fueron usados entre el Plan Bolívar 2000 y el Plan Pro-Patria que era básicamente lo mismo pero con otro nombre y, al no tener rendición de gastos, pues era mucho más difícil para el pueblo saber en qué fueron invertidos realmente.

Todos sabemos que aunque el usurpado Tribunal Supremo de Justicia intentó manipular a nuestra gente con la detención del General Cruz Weffer, responsable del Plan Bolívar 2000, no trascendió ni se tuvo el debido seguimiento al respecto, así como también hicieron caso omiso por la participación de Jorge Luis García Carneiro y Mervin López Hidalgo en estos negocios ilícitos del que, por supuesto, no solo se beneficiaron ellos, sino el entonces presidente y muchos funcionarios más, eso sí, cavando el hueco donde irremediablemente cayó nuestro país actualmente.

Sin embargo, sí podría acotarse que, desde 1999, se siembra en nuestro país una cleptocracia que habían decidido que llegaría para quedarse y, evidentemente, la pobreza no sería la única forma de sacarle provecho a Venezuela.

PDVSA sin duda alguna ha sido una de las grandes víctimas de esta situación, desde un comienzo fue el mismo Chávez quien decidió ver en la petrolera otra oportunidad para sus negocios y comenzó con discursos de «defensa de la soberanía» mientras optó por negarse a reportar las cifras a Securities and Exchange Commission de Estados Unidos, como se estaba haciendo, aún cuando este mecanismo permitía la transparencia de los fondos.

Esta medida condujo a que diferentes organismos internacionales investigaran a nuestra estatal petrolera, tal como ocurrió en 2011 por el uso ilícito que se le estaba dando al Fondo de Pensiones de los extrabajadores de Pdvsa y que, mediante el esquema Ponzi – estafa piramidal- , el régimen había puesto en peligro la inversión de aliados extranjeros.

La malversación de fondos y maquillaje de cifras en Pdvsa ha conducido a nuestro país a la realidad que vivimos hoy día, cuando la falta de gasolina, diesel y gas forman gran parte de los problemas de los venezolanos.

De acuerdo solo a los registros de Transparencia Venezuela, la plataforma periodística Connectas y los portales informativos Runrunes, El Pitazo y TalCual, se han registrado más de 90 casos de corrupción en la gestión de nuestra estatal que involucra alrededor de 42.321 millones de dólares que están en cuentas de los esbirros.

Como si estos montos fuesen poco, Venezuela todavía tenía – y tiene- más riquezas por saquear y destruir para el régimen de la cleptocracia. Las empresas de maletín comenzaron a cobrar mucha más vida con la corrupción que se generó con el Arco Minero.

 El oro, el diamante y el coltán forman parte de nuestro territorio y para conseguirlos explotan a nuestros indígenas, los asesinan y además destruyen el ecosistema. Llevan años tomando el control ilegal de nuestro estado Bolívar para saquear los minerales que posee.

Maduro decretó ese territorio como Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco en 2016 con la intención de compensar las bajas petroleras y, aunque su anuncio público fue para invitar a empresas consolidadas para generar convenios, la realidad en el manejo de recursos y de bienes del Estado se manejan bajo mesa para beneficio del dictador, así como de las mafias y terroristas.

La renta petrolera está por el suelo y la renta minera también, al menos para el país, mientras tanto somos los venezolanos los que sufrimos las consecuencias del saqueo masivo a los recursos de la nación.

Y, con la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (Cavim), la cleptocracia de Chávez cobraba mayor fuerza, ya no solo era una compañía que se encargaba de producir y comercializar armas sino que también se encargaría de las necesidades de la Fuerza Armada Nacional.

Con Cavim inició el movimiento para controlar al país con las armas, sus alianzas con Rusia y China. La creación de la planta en Morón, estado Carabobo, sirvió de cuna para sus verdaderas intenciones.

Chávez no solo proyectaba saquear al país, sino convertir a Venezuela en una nación armamentista lo suficientemente fuerte para evitar la libertad, la democracia y la intervención extranjera por los derechos de los venezolanos.

Según el Instituto de Investigaciones de Paz de Estocolmo (SIPRI), el expresidente gastó 162 millones de dólares en compra de armas en 2015, cifra que se acumuló a los casi seis millones de dólares invertidos en los últimos 16 años de gobierno para la fecha.

Las sanciones hechas por el Gobierno de Estados Unidos no son nuevas ni son ajenas a la protección de los venezolanos, en 2013 ya alertaban a nuestra nación tras sancionarlos por la compra de armamentos a Irán.

Es justo aquí donde tiene sentido reconocer el origen de las armas que hoy poseen las bandas de El Coqui y las de las demás bandas en el país. Fueron ellos mismos quienes entregaron municiones de guerra a los malandros y que hoy no pueden hacerle frente.

Chávez y Maduro convirtieron a nuestro país en una nación sin soberanía y en pobreza, un lugar donde los grupos irregulares avanzan por nuestro territorio, saquean a su paso y asesinan a nuestros hermanos.

El dominio de los ladrones está en Miraflores y en Fuerte Tiuna, gestionando su próximo paso mientras esperan que los venezolanos nos quedemos sin esperanzas en nuestras casas.

Aún debilitados como lo están, sin apoyo internacional, buscan persuadir a nuestra gente para que el éxodo incremente y apropiarse de esta tierra que es solo nuestra.

Sí hay una solución a este genocidio silencioso y a la profunda corrupción Chavista-Madurista, pero nos necesita a todos, de pie y sin descanso para generar la presión interna necesaria.

Si no lo hacemos nosotros, nadie podrá ayudarnos. Yo seguiré luchando por el futuro que quiero para mis hijos en su país!

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