domingo, junio 13, 2021

ACUERDOS ENTRE MADURO Y CHINA llevan al espionaje telefónico y aumentan el control social

El CIC es el organismo de chino que permite a la administración de Maduro desde intervenir y manipular teléfonos, hasta crear falsas tendencias en redes sociales

Un Centro de Innovación en Ciberseguridad (CIC) del gobierno chino permite a Nicolás Maduro establecer un sistema de defensa digital para los militares. También ayudar a ganar «futuras guerras cibernéticas, garantiza identificar “amenazas” internas y controlar a la población.

El portal Infobae indicó que Pekín lo utiliza de forma implacable. Bajo el CIC, lanzó recientes campañas de desprestigio contra las grandes marcas internacionales. Estas denunciaron la violación de los derechos humanos en la región de Xinjiang.

En pocas horas, esa instancia comenzó a viralizar antiguos comunicados de esas mismas firmas de indumentaria y moda. Lo hicieron para generar la ira nacionalista de las redes que pronto se trasladó a las calles.

Para gran parte de la población china, el tema se convirtió en una causa patriótica. Compañías extranjeras habían herido el orgullo nacional y debían recibir un castigo. El objetivo de la autocracia se cumplió.

Señala la web de Infobae que el CIC también puede interferir IPs (una serie de números que identifica a un dispositivo en la red). Igualmente puede irrumpir en un teléfono móvil de cualquier ciudadano y activar sus herramientas.

Lo puede hacer con las cámaras y el micrófono. Igualmente puede manipular otras aplicaciones instaladas y acceder al archivo de videos y fotos. Es decir, puede ingresar al móvil seleccionado y controlarlo por completo.

Así, cualquier conversación –telefónica o entre dos personas que se encuentren reunidas- podría interceptarse. Y lo harían de tal manera que hasta permiten una grabación visual de un encuentro utilizando las lentes del celular.

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Los lazos con Miraflores

El inicio del vínculo más estrecho entre CIC y el Palacio de Miraflores comenzó hace unos años. Según Infobae, todo comenzó cuando el gigante asiático dijo que quería manejar el tendido de 5G en gran parte del planeta con Huawei y ZTE.

El acuerdo se realizó por gestión del propio Partido Comunista Chino (PCC). Este es uno de los más interesados en que Nicolás Maduro mantenga el poder intacto en Venezuela.

Entonces, el CIC y el PCC le proporcionaron a Caracas las herramientas iniciales para comenzar su persecución opositora. Pronto pusieron manos a la obra. En mayo de 2019 Infobae explicó parte del funcionamiento de esta red operativa que intentaba golpear en opositores.

En aquella oportunidad se detalló cómo líderes críticos del chavismo eran engañados con mensajes de WhatsApp de supuestos aliados para reuniones que nunca se concretarían.

Cuando llegaban a la “cita” terminaban secuestrados por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y llevados a casas de seguridad donde se les detenía por horas y hasta se les torturaba. Eran tiempos de desesperación en Miraflores y todo valía para que Maduro permaneciera en la cumbre. Para eso resultó fundamental el apoyo de China y de Rusia.

Valiosísima actualización

“En las últimas semanas, el órgano de ciberseguridad chino proporcionó un valiosísimo upgrade al equipo de cibercontrol y humor social de Maduro. Con este avance pueden monitorear a toda la población. Repito: a toda la población. Sobre todo, desde luego, hacen foco en opositores y en los más críticos. Pero ahora con una particularidad que ha ido creciendo a medida que el temor de Maduro también aumenta: también están espiando a la tropa propia. Cientos de dirigentes chavistas, militares como yo, cubanos y empresarios amigos resultan controlados a toda hora”, dijo una fuente militar –un coronel experto en inteligencia- radicada en Caracas y que optó, por razones obvias, permanecer anónima.

Añadió: “Algunos ya están advertidos y prefieren mantener reuniones con sus teléfonos móviles bien lejos, para no terminar escuchados. Nadie está seguro en Venezuela. Todos son monitoreados, aún los aliados”.

Un temor cada vez mayor

Ese temor del que habla el alto mando uniformado es cada vez mayor en el dictador venezolano. Se refleja en el hermetismo que intenta guardar respecto al descontento -cada vez más creciente- de la población por la marcha de la economía y de la salud pública. Los índices económicos se constituyen desastrosos y el COVID-19, una verdadera incógnita: Miraflores alienta el uso de “goticas milagrosas” que neutralizan el coronavirus pese a las alarmas del mundo científico, rechaza la llegada de vacunas AstraZeneca para inmunizar con una dosis a seis millones de venezolanos y una iniciativa privada para comprar tres millones de inoculantes.

A través del CIC, Maduro neutraliza cuentas y perfiles en redes sociales y se anticipa a tendencias que podrían generar algún tipo de manifestación en su contra. El control social que impone gracias a esta herramienta de ciberseguridad ya resulta brutal. Incluso, para desviar la atención de cientos de miles de usuarios descontentos con la escasez de alimentos e insumos básicos, logra generar falsos debates que impiden emerger a las conversaciones verídicas y repletas de quejas y malhumor. Tal como Pekín hizo con las grandes marcas occidentales.

Ahora, además, Maduro pretende “institucionalizar” la persecución de quienes alcen sus voces. Van a reformar la ley Resorte para hacerla más férrea aún, incluyendo el control de las redes sociales, a través de la Asamblea Nacional chavista. Legalizará así detenciones de voces críticas en redes sociales y de todo lo que el censor de turno considere una amenaza. Además, prepara la creación de la Ley de Ciberespacio.

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