martes, mayo 18, 2021

A 26 años del asesinato de Gustavo Polidor

Un total de 21 años de cárcel, de manera ininterrumpida y sin beneficios procesales de ningún tipo, pagó Marco Tulio Quintero Flores, alias «Marquito”, señalado por el tribunal de la causa como el autor material. El hombre que accionó la pistola con la cual mató de un tiro en la frente al recordado y querido pelotero de Grandes Ligas, Gustavo Polidor.

Pero esto tiene un origen que muy poca gente conoce. Y es que la viuda de Polidor, Eduvigis Fuenmayor, después de presenciar el homicidio y enfrentar el reto que suponía quedarse viuda con tres hijos de muy corta edad, se graduó de abogada, hizo postgrado en criminalística y se convirtió en Juez de la República. En consecuencia, mientras se desempeñaba en ese cargo siempre estuvo muy vigilante y celosamente atenta para que los beneficios procesales no favorecieran al «Marquito».

Después de 26 años, el pueblo venezolano y los amantes del béisbol, mantienen vivos los recuerdos de esa gran figura venezolana, quien jugó con varios equipos de las Grandes Ligas en los Estados Unidos y con Los Tiburones de La Guaira en Venezuela.

En lo personal, nunca olvidaré que fui el primer reportero en llegar a la clínica Atias en Los Rosales y me recibió la reciente viuda con un abrazo y estas palabras: «Santiago, me mataron a Gustavo ‘.

 El homicidio ocurrió la mañana de aquel 28 de abril de 1995, cuando Gustavo, su esposa y dos de sus tres hijos, ya se habían incorporado a la camioneta y fueron sorprendidos y sometidos. Según cuenta su esposa, Polidor al ver a los dos hombres por el retrovisor, sólo alcanzó a decir:»Coño, mira. Qué vaina».  Marco Tulio estaba acompañado de tres hombres más, entre ellos, el tristemente «famoso» Hernán Gregorio López Ortuño, alias «Hermanito ‘.

Según me relató la propia Eduviges de Polidor, para la reseña que incorporé en mi primer libro de «Al Filo del Delito”, Hernancito se encargó de someterla tomándola por el brazo, mientras Gustavo conversaba con el Marquito frente a la residencia «Mari Michel» de Santa Mónica, importante urbanización caraqueña.

Me satisfizo, no sólo participar en todos los honores que se le rindieron a Polidor antes del sepelio en trabajo que desarrollé por Venevisión, sino en haber seguido muy de cerca las investigaciones de la entonces Policía Técnica Judicial, las cuales condujeron a la captura de los cuatro sujetos quienes habían participado en el monstruoso homicidio.

Años más tarde, tuve la ocasión de conversar con Hermancito, aprovechando una pauta que tenía en la cárcel de El Rodeo, en Guatire. En esa ocasión, se negó a darme la entrevista para Venevisión con el argumento de que sus abogados no se lo permitían y que él estaba a la espera de salir de la cárcel para «incorporarse a una vida distinta». Pero, nunca fue así. Por el contrario, posteriormente, logró la libertad y siguió su carrera hamponil hasta morir en enfrentamiento en el desarrollo de un secuestro.

A Gustavo Polidor se le sigue recordando porque hizo delirar a la fanaticada de los Tiburones de La Guaira con su clase y estilo únicos, al lado de figuras como Luis Salazar, Alfredo Pedrique, Argenis Salazar y Oswaldo Guillén, entre otros. Varios medios, tanto impresos como audiovisuales de Venezuela, recordaron este 28 de abril a Polidor como padre de familia, como gran figura deportiva del país y como ciudadano ejemplar.

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