lunes, septiembre 27, 2021

22 años de revolución, tres reconversiones y el único afectado es el bolívar (+Análisis)

Nicolás Maduro tiene mucho que aclarar en torno a la nueva medida. Las reconversiones, en el tiempo, han demostrado que no sirven de mucho

No es nada nuevo que a la administración de Nicolás Maduro y la oposición de Venezuela les sirve toda excusa para enfrentarse. Ambos llevan a extremos insospechados cualquier tema que uno u otro pongan sobre la mesa. Y ahora toca hablar de la nueva reconversión monetaria.

Maduro la vende como la panacea para la recuperación económica, mientras que para el antichavismo, es un fracaso más.

La realidad es tozuda y muestra que ni lo uno ni lo otro es real. A continuación algunas claves de la utilidad (o no) de la reconversión monetaria en Venezuela. Esta medida ya cuenta con dos experiencias similares, dos precedentes que dan y quitan razones, recuerda la agencia Efe.

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Precedentes

Esta reconversión, que entrará en vigor el 1 de octubre, es la tercera en lo que va de siglo XXI. Por tanto, bajo gobiernos de la llamada revolución bolivariana.

La primera, que eliminó tres ceros a la moneda, la anunciaron en el 2007 y se aplicó desde el 1 de enero del 2008. Sin la urgencia que provoca la hiperinflación , el proceso se puso en marcha. Se aplicó una larga pedagogía ciudadana para que los venezolanos se familiarizaran con el recién nacido bolívar fuerte.

En 2018, ya con Nicolás Maduro en Miraflores y con Venezuela envuelta en un bucle de hiperinflación, se puso en marcha la segunda reconversión. Inicialmente, iba a eliminar otros tres ceros, pero que finalmente borró cinco. La moneda recibió otro «apellido» y nació el bolívar soberano.

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Los efectos

La primera de las reconversiones buscó dar una «mayor eficiencia al sistema de pagos en el país». También «consolidar la confianza en la moneda nacional». así lo dijo en el 2007 el entonces presidente Hugo Chávez.

Estos objetivos que no se alcanzaron, puesto que «el fuerte» solo duró una década en los bolsillos de los venezolanos.

En 2018, Nicolás Maduro anunció que el bolívar soberano iba a «estabilizar y cambiar la vida monetaria y financiera del país de manera radical».

Esos objetivos se vieron todavía más alejados de la realidad. La hiperinflación no ha cesado, la capacidad adquisitiva del país ha sido arrasada. El soberano es testigo de cómo, bajo su imperio, comenzaba un éxodo de venezolanos en busca de un futuro mejor fuera de su país.

La excusa de la digitalización

La digitalización del bolívar, que ahora se presenta como algo novedoso, es una realidad desde hace varios años. La escasez del papel moneda, consecuencia de la hiperinflación, ha llevado al uso obligado de varias plataformas.

El «pago móvil» es una de ellas, además de las las transferencias instantáneas. Se usan para cancelar en moneda local desde una barra de pan hasta los recibos de servicios.

Se desconoce, por el momento, qué novedades traerá la tan publicitada digitalización. Pero, puede que no sea, al menos en principio, un hecho más extendido de lo que ya es en la actualidad. Esto porqie apenas se usa el efectivo, por su escaso valor.

Además, el nuevo bolívar, pese a que su creación está sustentada por el BCV en la digitalización de la economía, se enfrenta a la mala conexión de internet. Además de los constantes cortes de energía. Esto merma las posibilidades de realizar operaciones digitales.

La dolarización

Maduro promociona su nueva estrategia como una manera de consolidar la moneda nacional. Pero no ha aclarado cómo va a lograr que mantenga su valor inicial. Los expertos señalan que esto únicamente se consigue saliendo del escenario de hiperinflación actual, para que el bolívar recupere la fortaleza perdida hace años.

De no ser así, la que se consolidará -más todavía- será la divisa estadounidense que el presidente Nicolás Maduro bautizó como «dólar criminal», y ante la que, inevitablemente, acabó rindiéndose como una tabla de salvación de la economía del país. A día de hoy, cerca del 90 % de las operaciones comerciales se realizan en dólares.

Y aunque el futuro está por ver, el bolívar digital tendrá que dar sus primeros pasos conviviendo con el dólar, que, salvo milagro económico de la tercera reconversión monetaria, ha llegado para quedarse.

La hiperinflación

Para que la nueva moneda nazca con éxito es necesario que concluya la hiperinflación, que lleva varios meses atenuándose.

Eso solo se conseguirá, según los economistas, si se frena el desajuste fiscal severo que el Gobierno solventa con emisión monetaria.

Una de las claves para ello, será que el Estado incremente sus ingresos y, por tanto, deje de financiarse con el banco central, además de cesar la inyección de dinero inorgánico en la economía.

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